El Arzobispo de San Antonio, Texas (Estados Unidos), Mons. Gustavo García-Siller, habló recientemente con EWTN News sobre diversos temas: la experiencia de la persecución de la Iglesia durante su infancia en México, sus opiniones sobre las recientes medidas de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en su arquidiócesis y si concederá una dispensa para la Misa a quienes temen la aplicación de la ley migratoria, y su reciente nombramiento de un nuevo presidente y director ejecutivo de Catholic Charities.
El arzobispo dijo que, a diferencia de algunos de sus hermanos obispos en todo el país, él no concederá dispensa para asistir a la Misa a quienes temen la deportación.
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“¿Decirle a la gente que no venga a la vida sacramental de la Iglesia y a la comunidad? No, no lo haría”, dijo, expresando su esperanza de que los oficiales de ICE concentren su energía en los criminales violentos y dejen en paz a los inmigrantes, muchos de los cuales “estaban en proceso legal” y que son “trabajadores”.
“Creo en un país de leyes y de orden, y no perderé la esperanza de que recobre el sentido en medio de esta persecución”, afirmó.
“Me sorprende mucho que no hayamos aprendido”, dijo, y “cómo eventualmente todos esos sistemas caen. Somos una gran nación, pero no hemos aprendido las consecuencias del sufrimiento de personas inocentes”.
En lugar de dispensar la obligación de la Misa, el prelado dijo que quiere “alcanzar a aquellos que están ocultos. Ese es nuestro trabajo. Iremos a encontrarlos en sus hogares, llevaremos catequistas y la Comunión a sus casas”, afirmó.
Además de atender sus necesidades espirituales, “si necesitan comida, ropa, medicinas, servicios que el gobierno no les está dando; porque son seres humanos, haremos todo lo que podamos... para los ancianos, los que no tienen seguro, haremos algo, de manera limitada. Sería útil que el gobierno ayudara, pero si no lo hace, encontraremos otras maneras”.
Lamentó que la administración haya detenido programas legales de inmigración como el estatus de protección temporal (TPS, por sus siglas en inglés), creando efectivamente inmigrantes ilegales de personas que “estaban en proceso legal”.
“Eso no es aceptable. Tenemos que ser la voz de los que no tienen voz. No tenemos que entrar en el ciclo de miedo que ha sido creado por el sistema actual. Tenemos que ser libres porque Jesús nos hizo libres”.
García-Siller dijo que entiende la obligación de Estados Unidos de proteger sus fronteras y de expulsar a los criminales “realmente comprobados”, porque “nadie quiere vivir con un criminal al lado”.
Sin embargo, dijo, “lo que ha estado pasando es tan horrible. Lo he visto en otros sistemas tiránicos”.
Recordó su infancia en México en los años 60, donde la Constitución de 1917 y las leyes federales posteriores que llevaron a la Guerra Cristera en 1926 aún prohibían que la Iglesia Católica poseyera propiedades, que los sacerdotes católicos usaran vestimenta clerical y la creación de órdenes religiosas, entre otras restricciones.
“Yo mismo experimenté las consecuencias de la opresión de la Iglesia Católica en México debido a líderes tiranos”, dijo. “En la escuela, no podíamos llamar ‘hermanas’ a las maestras que eran monjas, por el gobierno. Los libros de texto católicos estaban prohibidos”.
“Yo, como miembro del clero, no tenía derecho a votar, a ganar un salario, a poseer propiedades ni a recibir una herencia de mis padres”, continuó.
En 1992, después de dos visitas a México del Papa Juan Pablo II, en 1979 y 1990, el entonces presidente de México, Carlos Salinas de Gortari, reformó la constitución y eliminó la supremacía del Estado sobre la Iglesia en muchas áreas.
Mons. García-SIller dijo que la persecución que experimentó durante su infancia en México y como sacerdote antes de 1992 fue “muy pequeña” en comparación con lo que están viviendo los inmigrantes en Estados Unidos.
La situación migratoria actual es “grotesca, indignante y priva a las personas de su dignidad humana”, continuó el arzobispo. “La represión es tan clara”.
Nueva directora de Catholic Charities de San Antonio
En una conferencia de prensa la semana pasada, García-Siller anunció que la nueva directora de Catholic Charities de San Antonio es Ada Saenz, la actual directora ejecutiva de Boys & Girls Clubs of San Antonio.
“Estoy increíblemente agradecido de que Ada esté viviendo su fe y que pondrá sus talentos profesionales al servicio de los marginados y de quienes experimentan pobreza en nombre de la Iglesia Católica”, dijo.
García-Siller dijo a EWTN News que bajo el liderazgo de Saenz, “Catholic Charities puede pensar creativamente sobre cómo apoyar a los más pobres, a los más necesitados, a los más perseguidos en el país, lo que incluye a los inmigrantes”.
Artículo publicado originalmente por EWTN News. Traducido y adaptado por el equipo de ACI Prensa.






