En su nuevo libro El discernimiento, o el arte de elegir con criterio, el P. Pablo Tomás Patrito, sacerdote de los Cruzados de Cristo Rey, brinda claves para que ese proceso se oriente a “querer siempre lo que Dios quiere”.

El P. Patrito, argentino radicado en México, es licenciado en Filosofía y Teología, así como Maestro en Doctrina Social Cristiana por la Universidad Vasco de Quiroga. Dirige también la plataforma Verdades Claras y Falsas Máximas A.C. y conduce el podcast Falsas Máximas.

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En diálogo con ACI Prensa, el sacerdote explica que la idea del libro surgió precisamente de los diálogos sostenidos durante las sesiones de dirección espiritual que ha tenido, así como entrevistas y diálogos en podcast y otros ambientes.

En esas conversaciones, dijo, notó “que hay dos obstáculos fuertes para hacer un correcto discernimiento”.

“El primero tiene que ver con la inteligencia, y es una falta de criterio: cuando tenemos formas de pensar, de sentir, de vivir, que no corresponden a las verdades del Evangelio, se nos dificulta mucho hacer un buen discernimiento”, señaló.

El segundo obstáculo, continuó, “tiene que ver con la voluntad: cuando nosotros anteponemos otras cosas a Dios”, incluso cuando esas cosas en sí mismas no sean malas pero se busca “satisfacer nuestros propios deseos”, resulta que esos anhelos, “al no estar bien orientados hacia Dios, se convierten en deseos desordenados”.

¿Cómo discernir en la vida cotidiana?

El P. Patrito indicó que, “en la vida cotidiana”, el discernimiento se puede orientar al “buscar siempre querer lo que Dios quiere. Y eso se va a traducir en cómo vivo mejor el Evangelio en mi vida cotidiana”.

Un segundo “modo práctico de hacer un buen discernimiento”, especialmente en temas profesionales y de carrera, “es alejarse de la indecisión. Muchas veces nuestra falta de discernimiento no está tanto en torno a que no sabemos por dónde ir, sino a que no nos animamos a empezar a caminar”.

“El discernimiento es un medio para un fin y no un fin en sí mismo”, subrayó, alertando sobre el peligro en el que se pueden ver envuelto aquel “que se queda en el puro discernimiento pero no se anima a pasar de la idea a la acción, o de la verdad a la caridad, si lo ponemos en términos cristianos”.

“Lo que se necesita es valor para tomar decisiones, por eso el libro se llama El discernimiento, o el arte de elegir con criterio, es decir, no quedarnos en una criteriología abstracta, sino animarse a dar pasos una vez que uno ya ha visto por dónde ir”.

El discernimiento en la vocación matrimonial

En su libro, el P. Patrito aborda el desafío que afrontan mujeres y varones cuando disciernen por la vida matrimonial: “ni te va a llegar la dama cristiana, ni te va a llegar tu querido san José”.

“Lo que nos ocurre muchas veces, como católicos inmaduros, es que proyectamos nuestros deseos y nuestras emociones y, en vez de confrontarlas con el Evangelio de Cristo y purificarlas, les ‘echamos agua bendita’”.

“Eso hace que tengamos expectativas muy inmaduras de la fe”, alertó.

Si alguien se pregunta: “¿por qué Dios no hizo a alguien para mí?”, dijo el sacerdote, “la respuesta es muy sencilla: porque Cristo nos ha hecho para Él, Dios nos ha hecho para Dios. Y entonces, pretender que yo voy a ser el centro de la vida de otra persona o que otra persona va a ser el centro de mi vida es un tema de profundo narcisismo espiritual”.

“Lo que le digo a los matrimonios cuando me toca casarlos [es]: ustedes están hechos para caminar juntos de la mano, pero no mirándose entre sí, porque van a tropezarse, sino mirando a la cruz de Cristo que les va a dar el sentido a su caminar”, señaló.

¿Te has preguntado si tienes vocación a la vida consagrada?

El P. Patrito alienta en su texto a que los varones se hagan “al menos una vez en la vida” una “pregunta clave”: “¿me llama Dios a ser sacerdote?”.

El sacerdote explicó a ACI Prensa que “más que plantearlo como una tarea de obligación, lo plantearía como una consecuencia natural de la vida espiritual”, cuando uno se plantea “seriamente” la pregunta de “qué es lo que Dios quiere de uno”.

Al mismo tiempo, señaló, las mujeres se pueden preguntar por la vida consagrada, pues esa inquietud “parte del mismo fundamento de la vocación al amor”, con una inquietud que surge del encuentro “de verdad con Cristo”.

“El fenómeno del joven rico”

El P. Patrito compartió que durante su ministerio, “el fenómeno con el que me he encontrado más” de cara al discernimiento “es el fenómeno del joven rico”.

Cuando una mujer o un hombre “se acerca a la dirección espiritual”, dijo, “es que tiene una intención honesta y sincera de buscar a Cristo”. Sin embargo, continuó , “cuando esta decisión sincera y honesta se topa con las propias expectativas de la persona, se topa con las propias pasiones desordenadas, o se topa, vamos a llamarlo así, con las propias ‘riquezas’ (...) ahí es cuando discernimientos que parecían muy claros, muy directos o muy decididos, empiezan a tambalearse”.

“No es que falte el deseo de seguir a Cristo, sino que cuando el deseo de seguir a Cristo se topa con lo arduo o con lo adverso, ahí es cuando empiezan a dudar”. Y eso, señaló, se parece al joven rico que se encuentra con Jesús y quiere seguirlo, “pero a la hora de entregar las riquezas, de entregar todo su ser, a la hora de comprometerse más, entra como un miedo que resulta ser un miedo paralizante”.

“Cristo nos quiere libres”

El sacerdote destacó que “Dios, para mostrarse providente con nosotros, le apuesta a nuestra libertad”, por lo que alentó a todos los fieles a “no tener miedo a esa libertad de toma de decisiones, no tener miedo al compromiso, porque discernir no implica no equivocarse”.

“Cristo nos quiere libres, Cristo nos quiere enteros, Cristo nos quiere comprometidos”, aseguró.

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