Este martes, Delcy Rodríguez aseguró que su destino “no lo decide sino Dios”. Con esto, la presidenta encargada de Venezuela respondió a las afirmaciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien ha asegurado que las autoridades interinas venezolanas podrían correr el mismo destino de Nicolás Maduro, o incluso uno peor, de no cooperar con las autoridades estadounidenses.
“En lo personal, quienes me amenacen, lo digo: Mi destino no lo decide sino Dios, esa es mi respuesta. Así que, venezolanos y venezolanas, sigamos trabajando para que en este 2026 podamos decir al cierre: Hemos cumplido como país, en unión nacional”, dijo Rodríguez en una alocución televisada el 6 de enero.
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El domingo, Trump fue enfático al declarar que si Rodríguez “no hace lo correcto, va a pagar un precio muy alto, probablemente mayor que el de Maduro". La administración Trump también ha reiterado que los Estados Unidos tienen “una enorme influencia" en las decisiones que se toman en Venezuela desde la captura de Maduro.
Marco Rubio, Secretario de Estado, dijo desde el Capitolio —este 7 de enero— que Estados Unidos controlará las ganancias de la venta de millones de barriles de petróleo venezolano para ayudar a estabilizar el país. Esto después de que Trump anunciara, en la noche del martes, que el gobierno interino de Rodríguez entregaría entre 30 y 50 millones de barriles al país norteamericano.
“Este petróleo se venderá a su precio de mercado, y ese dinero será controlado por mí, como Presidente de los Estados Unidos de América, ¡para garantizar que se utilice en beneficio de los pueblos de Venezuela y de los Estados Unidos!”, explicó Trump en Truth Social.
Este nuevo acuerdo petrolero fue confirmado este miércoles por PDVSA, empresa estatal encargada de la industria petrolera venezolana, señalando que “cursa una negociación con Estados Unidos para la venta de volúmenes de petróleo, en el marco de las relaciones comerciales que existen entre ambos países”.
Rubio también explicó que el gobierno de Estados Unidos ha puesto en marcha un plan de tres etapas para abordar el futuro de Venezuela tras la salida de Maduro: primero garantizará la estabilidad del país con la ayuda de la autoridades interinas, evitando que descienda al caos.
Luego, Estados Unidos velará por la recuperación económica de Venezuela y finalmente supervisará la transición a la democracia. El secretario aseguró que cada una de estas etapas ya está en marcha y que podrían solaparse.
El papel de Diosdado Cabello
El plan de la administración Trump para Venezuela depende de la colaboración de los líderes del chavismo que siguen en el país. Entre ellos, el ministro de Interior y segundo en importancia dentro de las estructura chavista, Diosdado Cabello.
Este martes, en una marcha convocada en apoyo a Nicolás Maduro y Cilia Flores, Cabello aseguró que la Revolución Bolivariana prevalecerá sobre todo. Cabe destacar, que Cabello tiene el control de los organismos de seguridad e inteligencia del Estado, además del control de guerrillas civiles armadas, conocidas como colectivos, utilizadas históricamente para amedrentar a la población civil, cometiendo asesinatos y atropellos con total impunidad.
“Y los que hoy se ríen de su propia desgracia no entienden que la Revolución Bolivariana sigue aquí. Y no lo entenderán, y no nos interesa explicárselo. Que se lo queden, porque aquí la Revolución Bolivariana seguirá adelante y tendrán que devolvernos a Nicolás y a Cilia”, vociferó desde las calles de Caracas.
Diversos medios, como Reuters, reportan que la administración Trump ha advertido a Cabello que, de no colaborar con la presidenta Rodríguez y los intereses norteamericanos, sería colocado en el tope de la lista de objetivos militares poniendo así en peligro su vida.






