Mons. Raúl Biord Castillo respondió a las acusaciones que vinculan al arzobispado de Caracas en un presunto caso de extorsión en contra de la familia de Edmundo González Urrutia, diplomático venezolano que se adjudica la victoria en las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024.
Mariana González de Tudares, hija de González Urrutia, a través de una denuncia pública este lunes aseguró que fue víctima “de tres episodios de extorsión, provenientes tanto de personas vinculadas a autoridades de este país, como de personas relacionadas con la Iglesia y de individuos que afirmaban representar organismos importantes”.
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González señaló que las supuestas extorsiones tuvieron lugar “en espacios donde opera el Arzobispado [de Caracas]”, en sedes diplomáticas y en oficinas de organizaciones de derechos humanos.
“En los tres episodios hubo testigos presenciales, quienes escucharon íntegramente todo lo que se me dijo”, indicó.
En enero de 2025, Rafael Tudares —esposo de Mariana y yerno de González Urrutia— fue detenido por organismos de seguridad al servicio de Nicolás Maduro y Diosdado Cabello, pocos meses después de que González Urrutia huyera al exilio en España. Tudares fue condenado a 30 años de prisión, en un proceso marcado por las irregularidades, según su defensa y sus familiares.
“En esos tres episodios, se me indicó directamente que, para que Rafael pudiera recuperar su libertad y volver a su hogar, yo debía obligar a mi padre a renunciar a su lucha y a su causa”, agregó González, pasando a denunciar que ello “configura un patrón de coacción y persecución directa contra una familia civil”, dentro de espacios que “deberían ser neutrales y protectores de derechos”.
“Ser el yerno de Edmundo González Urrutia no es un delito”, expresó. “Devuélvanme a Rafael. Él pertenece aquí, en su casa, con sus hijos, con su mamá y con su esposa”, añadió.
Al cumplirse un año de su detención, el 7 de enero de 2026, su suegro se pronunció exigiendo su inmediata liberación: “Esto es más venganza que justicia”, dijo Edmundo González en sus redes sociales.
“Rafael no ha tenido respeto a las garantías procesales, acceso a defensa privada, atención médica adecuada, condiciones de detención dignas ni control judicial efectivo, todo lo contrario”, agregó el político venezolano.
Tan solo el 16 de enero de 2026, la semana pasada, Mariana González pudo volver a ver a su esposo. Después de más de un año, el encuentro duró 25 minutos y fue a través de un vidrio blindado en una cárcel conocida como El Rodeo, a las afueras de Caracas. Esta prisión se ha convertido, según activistas y familiares de presos políticos, en unos de los principales centros de tortura del chavismo.
“Observé a Rafael bastante afectado física y emocionalmente. La incomunicación y la separación de sus hijos, no son condiciones humanas para ninguna persona, sea quien sea. Mi esposo es inocente. No ha cometido delito alguno”, escribió González en su cuenta de X.
En su comunicado del lunes, explicó que la condena en contra de su esposo significa “una violación absoluta al debido proceso, a la presunción de inocencia y al derecho a la defensa”, consagrados en la Constitución de Venezuela.
La respuesta de Mons. Biord
El arzobispo de Caracas respondió a las acusaciones en la noche del miércoles, asegurando que la sede episcopal comprende el dolor de González y apoya la liberación de su esposo, pero remarcando que “en ningún momento se ha realizado en la arquidiócesis ninguna extorsión o presión a familiares de detenidos ni a nadie”.
“Hemos atendido a numerosos familiares de presos políticos a quienes se ha acompañado pastoralmente, sin ningún interés más que procurar su bien”, añade el comunicado.
Mons. Biord destacó la “naturaleza y vocación” de la Iglesia Católica, que busca ser “una instancia de mediación, diálogo y encuentro”, velando por la dignidad de todos los hombres, especialmente de aquellos que sufren prisión o detención injusta. Además, recordó que los obispos de Venezuela han abogado por la libertad de los presos políticos “en numerosas ocasiones”.
“Reiteramos nuestra voluntad inquebrantable de seguir siendo puentes en medio de las dificultades y nuestro compromiso de seguir solicitando la liberación de los presos por motivos políticos”, repitió.
En los últimos meses, el arzobispo ha sido el centro de numerosas críticas. En octubre, en el marco de la canonización de los primeros santos de Venezuela, Mons. Biord se reunió con Nicolás Maduro, Cilia Flores y otros líderes del chavismo, con el apoyo de quienes organizó una Misa multitudinaria de acción de gracias en Caracas, que sería cancelada pocos días antes de efectuarse, luego de que surgieran tensiones entre otros representantes de la Iglesia, como el Cardenal Baltazar Porras, y el gobierno venezolano.
Mariana González no ha respondido directamente al comunicado de la Arquidiócesis de Caracas, pero en la mañana de este miércoles escribió en X que su lucha por la libertad de su esposo se ha fundamentado “siempre desde la verdad”.




