Este jueves 8 de enero concluyó el primer Encuentro Nacional de Pastoral de la Iglesia Católica en México, que reunió desde el 6 de enero en Casa Lago, sede de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) a diversas autoridades eclesiales dedicadas a la pastoral en el país.

En el mensaje con el que inició el encuentro, el 6 de enero, el secretario general de la CEM y Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis Primada de México, Mons. Héctor Mario Pérez Villarreal, fue contundente sobre el horizonte de trabajo: “La Iglesia es misionera o no es Iglesia”.

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El prelado, según recoge un comunicado de la Comisión Episcopal para la Pastoral de la Comunicación (CEPCOM), alertó que esta labor “no se trata de preguntarnos qué quiero hacer yo o qué quiero que hagan los demás, sino qué es lo que Dios quiere”.

Luego subrayó que “si no somos misioneros, no estamos siendo fieles a nuestra vocación bautismal”.

También destacó la importancia de la sinodalidad en la labor misionera, pues “mientras no nos escuchemos, no podremos cumplir esta misión”.

El encuentro contó con espacios de oración, comenzando cada jornada con la celebración de la Misa, y espacios de reflexión y trabajo por grupos.

Entre otras actividades, de acuerdo a CEPCOM, el 7 de enero el P. César Astorga Guerra, del Equipo Nacional de Promoción de la Sinodalidad, “presentó el proceso sinodal vivido por la Iglesia y el esquema general del documento final” del Sínodo de la Sinodalidad, “invitando a asumirlo como hoja de ruta para la vida pastoral de las diócesis y comisiones”.

También se compartieron las experiencias sobre cómo cada región había “asumido el proceso sinodal en sus realidades”.

En la Misa que presidió este 8 de enero, en el marco de la conclusión del encuentro, Mons. Rutilo Felipe Pozos Lorenzini, Obispo de la Diócesis de Ciudad Obregón, expresó sobre la labor pastoral: “Tenemos que creer que es el Espíritu Santo el que lleva a la iglesia, es el Espíritu Santo el que lleva a la diócesis, es el Espíritu Santo el que lleva a la secretaría, a la comisión episcopal, el que lleva la vicaría de pastoral, es el Espíritu Santo”.

El prelado aseguró que “la fidelidad de Dios nos sorprenderá”, al tiempo que alertó a no reducir “nuestras iglesias a monumentos”, pues “nuestras comunidades están llamadas a ser hogares”.

“No tengamos miedo, el Espíritu que nos empuje, el Espíritu está sobre nosotros” y “sigue actuando en nosotros”, dijo.