León XIV inauguró este sábado en los Jardines Vaticanos una imagen de Santa Rosa de Lima y un mosaico mariano, con las principales advocaciones de la Virgen María que se veneran en el Perú, en un acto cargado de emoción que subrayó la profunda relación entre el Pontífice y el país sudamericano, donde sirvió como misionero y obispo.
Las obras artísticas —un regalo de la Conferencia Episcopal Peruana— tienen ahora un lugar en el corazón del Estado de la Ciudad del Vaticano, junto al Torreón de San Juan, como testimonio visible de la fe del pueblo peruano y de su aportación a la Iglesia universal.
“Esta decisión renueva los profundos lazos de fe y amistad que unen al Perú, un país tan querido para mí, con la Santa Sede”, afirmó el Pontífice durante la ceremonia, celebrada en presencia de los obispos peruanos que se encuentran estos días en Roma por la visita ad limina.
La imagen de Santa Rosa de Lima —la primera santa de América— ha sido realizada por el joven escultor peruano Edwin Morales y esculpida íntegramente en travertino blanco procedente de Huancayo, en los Andes peruanos.