La Iglesia Católica celebra cada 1 de febrero a Santa Brígida, patrona de Irlanda cuyo testimonio resulta hoy más necesario que nunca, en una sociedad donde la dignidad de las mujeres se ve amenaza por la falsa promesa del aborto, la ideología de género y otras formas de explotación.
Así lo expresó el Primado de Irlanda y Arzobispo de Armagh, Mons. Eamon Martin, desde el santuario de Santa Brígida, en Faughart, condado de Louth (Irlanda), lugar natal de la santa reconocida por llevar una vida de misericordia al servicio de los más necesitados.
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A la luz del Evangelio de las Bienaventuranzas, Mons. Martin explicó en su homilía del domingo que Jesús no describe ocho tipos distintos de personas, sino un solo: “el cristiano perfecto” y la “esencia de ser un verdadero seguidor de Cristo”.
Al dirigir su mirada hacia Santa Brígida, fundadora del monacato femenino en el país y bautizada por San Patricio —con quien comparte el patronazgo de Irlanda—, Mons. Martin destacó que “deseaba modelar una vida de misericordia” hacia los más vulnerables y necesitados, así como a los pecadores.
“Su misión era apartar a la gente del paganismo vacío, de la persecución de dioses falsos y superficiales y ofrecerles en cambio a Jesús, que es el Camino, la Verdad y la Vida”, subrayó.
Un camino distinto a lo que ofrece el mundo
Establecida en la ciudad de Meath junto a otras mujeres consagradas, se puso al servicio de los más pobres y obró numerosos milagros, especialmente curaciones de leprosos, mudos y ciegos. Fundó el monasterio de Kildare hacia el año 513, adoptando la regla de San Cesáreo, una decisión que impulsó a que otros monasterios adoptaran la misma regla de vida.
El Primado de Irlanda recordó que la santa deseaba que su convento “fuera un refugio de misericordia para los débiles, no sólo para los pobres materialmente, sino también para los pobres de espíritu, aquellos que tenían hambre espiritual del verdadero alimento que los sostendría en la vida: el Pan de Vida, el Cuerpo de Cristo, la Iglesia de Dios”.
Al dirigirse a ella como “Santa Brígida de las Bienaventuranzas”, señaló que las bienaventuranzas de Jesús son muy exigentes, ya que ponen “patas arriba los valores de este mundo”, que trata de convencernos de que los más grandes “son aquellos con los ejércitos más numerosos, las armas más poderosas, más dinero y acceso a la celebridad, el privilegio y el placer personal”.
Sin embargo, subrayó que Jesucristo y Santa Brígida representan un camino completamente distinto: el de las bienaventuranzas, que son el sendero “hacia la auténtica felicidad con Dios en la vida eterna”.
Un ejemplo de la contribución indispensable de las mujeres
Para Mons. Martin, la patrona de Irlanda representa un modelo para las mujeres y es además “un ejemplo inspirador de la contribución indispensable que las mujeres hacen a la vida cotidiana y a la misión de la Iglesia y de la sociedad”.
Especialmente, subrayó, en una sociedad “donde la dignidad personal de la mujer se ve con demasiada frecuencia amenazada por la violencia, el abuso, la desigualdad, la gestación subrogada, la pornografía y ahora por la manipulación de imágenes femeninas en línea, la ideología de género, la falsa promesa del aborto a demanda y otras formas de explotación”.
Ante este panorama, recalcó que la voz de Santa Brígida y la vocación y el carisma específicos de las mujeres “son hoy más necesarios que nunca, especialmente en la Iglesia” y en cuestiones como la protección de la vida humana; la atención a vulnerables y la salvaguarda de los niños, el matrimonio y la familia.




