El Cardenal Seán P. O’Malley, arzobispo emérito de Boston, celebró la Misa el 23 de enero, previa a la March for Life (Marcha por la Vida), con la que concluyó la Vigilia Nacional de Oración por la Vida en la Basílica del Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción, en Washington, D.C.
“Sé que muchos de ustedes están cansados y han hecho grandes sacrificios para estar aquí”, dijo O’Malley. “Les aseguro que no podrían estar haciendo nada más importante que estar aquí hoy. Y su presencia no es casualidad. El Señor, en su providencia, nos ha traído a todos aquí”.
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La Misa incluyó oraciones por el movimiento provida y ofreció un momento para fortalecer el compromiso con la defensa de la vida humana antes de la marcha.
“El aborto es la mayor crisis moral que enfrenta nuestro país y el mundo. Es una cuestión de vida o muerte a una escala enorme. Ha sido una alegría y un privilegio para mí estar en todas las Marchas por la Vida aquí en Washington durante los últimos 53 años”, afirmó O’Malley.
“Es una gran alegría estar hoy aquí con ustedes en esta Marcha por la Vida. Esta es una peregrinación por la vida y comienza con la oración, aquí en el santuario de María. Doy gracias a Dios por cada uno de ustedes”, añadió.
‘La vida es un don’
El Cardenal O’Malley se refirió al lema de la Marcha por la Vida 2026: “La vida es un don”.
“Qué lema tan poderoso. Lamentablemente, la vida no siempre es vista como un don. Para algunos, parece una carga o una maldición”, dijo.
El cardenal detalló una encuesta reciente que reveló que “por primera vez en la historia de nuestra nación, la mayoría de los estadounidenses dice que no quiere tener hijos”, un dato que calificó como “alarmante”.
“La vida es un don, un don dado por un Dios amoroso. La vida es hermosa, especialmente cuando se recibe con gratitud y amor”, afirmó.
Debemos “amar como Dios ama. Debemos amar primero, perdonar primero, dar primero. Por eso estamos aquí en esta Misa por la vida”, señaló O’Malley.
“Estamos aquí porque la vida es un don. Dios nos ha dado este don precioso. Debemos estar agradecidos y expresar nuestra gratitud proclamando el Evangelio de la vida”, agregó.
Futuro del movimiento provida
El Cardenal O’Malley, activo en el movimiento provida desde hace décadas, señaló que la oposición pensó alguna vez que los defensores de la vida “desaparecerían”, pero “seguimos aquí, proclamando el Evangelio de la vida”.
“Nuestra misión no es una cruzada política. Es una respuesta al mandato de Dios de amar y cuidarnos unos a otros. Y que Dios nos bendiga: la multitud es cada vez más joven. Ustedes son hermosos”, dijo.
Para acabar con el aborto, “nuestra tarea no es juzgar a los demás, sino llevar sanación”, afirmó. Debemos ser “mansos”, como lo fue Jesús con “la mujer samaritana, los pobres, el recaudador de impuestos, la mujer adúltera, el buen ladrón”.
“Nuestra tarea es construir una sociedad que cuide a todos, donde cada persona cuente, donde toda vida sea importante. La polarización política, el racismo y la injusticia económica solo seguirán alimentando el aborto en un mundo posterior a Roe v. Wade”, advirtió.
“Nuestro mundo está desgarrado por divisiones y violencia. El Papa León nos invita a ser mensajeros de unidad y de paz. Pero no queremos estorbar el mensaje. Juntos, podemos proteger y cuidar ese don de la vida. Debemos buscar oportunidades para ser apóstoles de la vida, construyendo una civilización del amor y una ética del cuidado”, señaló.
“El antídoto contra el aborto es el amor. El amor se manifiesta en comunidad, compasión y solidaridad. La vida es un don. Cada persona es un don. Cada persona cuenta. Todos son importantes. Nuestra misión es trabajar para que ningún niño quede atrás. Que todo bebé sea acogido, amado, cuidado, acompañado y protegido”, concluyó.
“Demos gracias a Dios por el don de la vida. Demos gracias a Dios por el amor. Demos gracias a Dios por ustedes”, finalizó el Cardenal O’Malley.
Artículo publicado originalmente por EWTN News. Traducido y adaptado por el equipo de ACI Prensa.

