León XIV recibió este domingo, antes del rezo del Ángelus, a los gentilhombres de Su Santidad, a los encargados de la antecámara pontificia y a los sediarios, para agradecerles personalmente el servicio que prestan en la Casa Pontificia. 

Se trata de colaboradores discretos pero esenciales en la vida cotidiana del Pontífice, responsables del protocolo, de la organización del Palacio Apostólico y de la acogida de las personas y grupos que visitan al Papa.

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Durante el encuentro, celebrado en la sala Clementina del Vaticano, el Santo Padre saludó de manera especial al regente de la Prefectura de la Casa Pontificia, Mons. Leonardo Sapienza, y al vicerregente, el P. Edward Daniang Daleng, encargados de coordinar este delicado servicio.

En su intervención, León XIV resumió la misión de los gentilhombres y de los demás servidores pontificios en tres verbos: “disponer, acoger y saludar”. “La calidad de un encuentro —afirmó— comienza por la atención que caracteriza sus preparativos, incluso en los más mínimos detalles”. 

En el contexto del Vaticano, añadió, este trabajo se desarrolla en espacios cargados de historia y arte, lo que exige “un servicio tan atento como humilde”.

El Papa subrayó también la importancia de que los gestos de acogida sean “nobles, pero no pomposos; elegantes, pero no sofisticados”, de modo que transmitan cercanía y “amabilidad” a todos. “Ya sea príncipe o peregrino, patriarca o postulante, la solicitud del Sucesor de Pedro permanece idéntica hacia todos y amorosa para cada uno”, destacó.

León XIV quiso además poner en valor la sobria belleza que caracteriza al protocolo pontificio y animó a los servidores de la Casa Pontificia a testimoniar los valores heredados de sus predecesores “con una vida coherente”.

Una “fe sólida y un estilo espiritual” marcado por la devoción a la Iglesia y al Papa

 Recordó que el servicio de honor exige no solo una deontología específica, sino “una fe sólida y un estilo espiritual marcado por la devoción a la Iglesia y al Papa”. “Que las acciones, la postura y la mirada de cada día sean siempre un espejo luminoso de ello”, concluyó.

El Pontífice cerró el encuentro agradeciendo nuevamente la fidelidad y dedicación de estos colaboradores y concediendo su Bendición Apostólica, que extendió también a sus familiares y seres queridos.

Quiénes son los gentilhombres de Su Santidad

Los gentilhombres de Su Santidad forman parte de la sección laica de la Familia Pontificia. Son asistentes laicos de la Casa Pontificia y desempeñan un cargo de gran prestigio, heredero de los antiguos camerieri laicos de capa y espada de la corte pontificia del siglo XVI. En aquella época, estos dignatarios cumplían funciones materiales y honoríficas, reguladas por un estricto protocolo y una jerarquía basada en títulos nobiliarios.

Fue el Papa Pablo VI quien, en 1968, reformó profundamente esta institución, suprimiendo las antiguas distinciones y otorgando a todos el título único de gentilhombre de Su Santidad. Desde entonces, son nombrados directamente por el Papa y suelen proceder de la nobleza y de la élite social.

En el ejercicio de su servicio —especialmente durante ceremonias, audiencias y visitas de Estado— visten frac o traje negro y portan una triple cadena de oro con las armas pontificias, así como medallones con las letras entrelazadas “GSS”, abreviatura de su título, además de condecoraciones pontificias y, en su caso, civiles o militares.

Los sediarios pontificios

Junto a los gentilhombres, León XIV recibió también a los sediarios pontificios, otro cuerpo histórico de la Casa Pontificia. Al igual que los gentilhombres, su cargo ha tenido tradicionalmente un carácter casi hereditario.

Durante siglos, fueron los encargados de portar los tronos pontificios y, en particular, la silla gestatoria utilizada por los Papas hasta el breve pontificado de Juan Pablo I, en 1978.

Con la reforma y simplificación del ceremonial impulsada por Pablo VI, los sediarios dejaron de desempeñar esa función y pasaron a integrarse en la Anticámara pontificia, convirtiéndose en colaboradores directos del prefecto de la Casa Pontificia. Hoy en día, solo portan al Papa en el contexto de sus funerales. Los vimos, por ejemplo, alzando el féretro del Papa Francisco tras el funeral.