Sacerdotes y disidentes pacíficos fueron citados el 23 de enero por el régimen cubano e interrogados durante varias horas, un hecho que ha sido calificado por un analista como un medio para “presionar y castigar” a quienes defienden el derecho a vivir en un país libre.   

La denuncia fue hecha por la plataforma digital Cuba Trendings, que alertó que los sacerdotes Castor Álvarez Devesa y Alberto Reyes, de la Arquidiócesis de Camagüey, habían sido citados por la Seguridad del Estado “sin motivo declarado”. En ese momento, ambos estaban en un retiro espiritual con el resto del clero. 

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La plataforma también informó que ese día fueron detenidos en Pinar del Río Dagoberto Valdés Hernández y Yoandy Izquierdo Toledo, laicos católicos y miembros del Centro de Estudios Convivencia (CEC). 

Tanto los presbíteros como los laicos son conocidos por manifestar abiertamente sus posiciones sobre la realidad cubana, la falta de libertad y la grave crisis económica que afecta a la isla.  

Osvaldo Gallardo, escritor cubano y activista por la libertad religiosa, señaló que estos hechos coincidieron con los 28 años de la Misa que San Juan Pablo II celebró en Camagüey, en la que el Pontífice alentó a los cubanos a no dejar “para mañana el construir una sociedad nueva” y a “ser los protagonistas de su historia”. 

Desde su cuenta de Facebook, denunció que “no se trata de hechos aislados ni administrativos”, sino “actos de intimidación política dirigidos contra sacerdotes y laicos que, desde la fe, la conciencia y el pensamiento cívico, han defendido la dignidad humana, la libertad y el derecho a una sociedad mejor”. 

Las citaciones a los sacerdotes Álvarez y Reyes 

En el caso del P. Álvarez, la citación duró cerca de tres horas. El sacerdote había estado días antes en Miami y el 24 de enero el Diario Las Américas publicó unas declaraciones en las que no sólo reiteró el drama del pueblo cubano, sino que afirmó que, con la captura de Nicolás Maduro, Estados Unidos le “quitó al gobierno cubano el mando de Venezuela”. 

El sacerdote recordó que en las protestas del 11 de julio de 2021 —durante las que fue golpeado y arrestado— “la gente decía que Estados Unidos no había apoyado al pueblo cubano. Hoy la percepción es distinta. Aun así, es una esperanza contenida, un pueblo que ha sufrido tanto que le cuesta creer en un cambio. Muchos piensan que no va a pasar nada, pero, pese a todo, yo creo que sí hay esperanza”.  

Por su parte, el P. Alberto Reyes suele publicar cada semana un post en su cuenta de Facebook sobre el panorama cubano. El 16 de enero escribió que “no es un secreto” que tras lo sucedido en Venezuela “se ha disparado la esperanza de que ocurra un cambio radical en Cuba que permita el final de la dictadura y el inicio de una era de democracia y prosperidad”. 

Asimismo, en la mañana del 23 de enero, el sacerdote criticó la sentencia contra el periodista José Gabriel Barrenechea, condenado por gritar consignas durante una protesta por los continuos apagones que afectan la isla. 

El P. Alberto Reyes fue citado para las 5:00 pm. Más de tres horas después informó en su cuenta que ambos estaban bien y que “el objetivo de la citación era hacernos un acta de advertencia por nuestras posturas públicas respecto al sistema, las cuales podrían constituir, según ellos, delitos punibles por la ley”. 

Interrogan a miembros del Centro Convivencia 

Quienes también tuvieron que responder a las preguntas del régimen fueron Dagoberto Valdés Hernández y Yoandy Izquierdo Toledo, miembros del Centro de Estudios Convivencia (CEC). 

El CEC informó en su cuenta de Facebook que en la mañana del viernes 23 una patrulla de la Policía Nacional Revolucionaria llegó a la casa de Valdés Hernández para detenerlo y llevarlo a la Sede de la Seguridad del Estado en Pinar del Río. 

Yoandy Izquierdo fue detenido cuando se acercó con otros miembros del Convivencia a la sede de Seguridad del Estado para averiguar el estado de Dagoberto Valdés. 

“El motivo de la detención, según dijo el oficial de la sección jurídica, era la visita que hizo recientemente Dagoberto al Sr. Embajador Mike Hamer, encargado de Negocios de la Embajada de los Estados Unidos en Cuba. Que también llamarían a Yoandy Izquierdo por haber participado en esa visita (a la que Yoandy no asistió)”, indicó Convivencia. 

Denunció que Valdés fue acusado “de terrorismo” y “de colaborar con una potencia extranjera que ha amenazado a Cuba con una intervención militar”. Además, se le leyeron partes de la columna El futuro está aquí, que el disidente escribió el 19 de enero y en la que alienta por una transición pacífica hacia la democracia.  

Convivencia informó que “todo transcurrió entre las 10 a.m. y las 2 p.m., hora en que pudieron regresar a sus casas”. 

Osvaldo Gallardo señaló que la advertencia del régimen de que el “‘compartir ideas’ puede constituir delito contradice frontalmente los principios democráticos universales” que protegen el pluralismo y la libertad de pensamiento. 

Por tanto, denunció que el mecanismo del gobierno comunista de “forzar la aceptación de ‘actas de advertencia’ sin base legal constituye una forma de hostigamiento estatal sistemático, incompatible con los compromisos internacionales asumidos por el régimen cubano en materia de derechos humanos”.