La Custodia Franciscana de Tierra Santa y el Patriarcado Greco-Ortodoxo de Jerusalén anunciaron “el inminente inicio de los trabajos de restauración en la Gruta de la Natividad”, donde nació el Niño Jesús  en Belén, como una iniciativa conjunta para preservar el lugar santo para las generaciones futuras.

“Este proyecto encarna un compromiso cristiano unificado para preservar el patrimonio espiritual, histórico y cultural de la Santa Gruta para las generaciones futuras, y para salvaguardar la dignidad de un lugar donde la proclamación cristiana tomó forma visible y donde, a lo largo de los siglos, los fieles de todas las naciones se han congregado en peregrinación”, señaló la Custodia en su sitio web.

Recibe las principales noticias de ACI Prensa por WhatsApp y Telegram

Cada vez es más difícil ver noticias católicas en las redes sociales. Suscríbete a nuestros canales gratuitos hoy:

“En la Gruta, el misterio de la Encarnación entró en la historia, y la confesión cristiana recibió su comienzo terrenal. Restaurar este lugar santo es salvaguardar la continuidad de la fe, la memoria y la devoción en la tierra de la Natividad”, añadió.

El proceso de restauración se llevará a cabo con la cooperación del Patriarcado Apostólico Armenio Ortodoxo, bajo los auspicios de la Presidencia del Estado de Palestina y “de conformidad con el Decreto Presidencial sobre la Restauración de la Gruta de la Basílica de la Natividad para el año 2024 y en respeto del histórico Status Quo que rige los Santos Lugares”.

La Custodia informó que la restauración será ejecutada “por la empresa italiana encargada de la reciente rehabilitación de la Basílica de la Natividad”, garantizando así “continuidad en el método, la artesanía y la sensibilidad artística hacia un sitio de simbolismo sagrado sin parangón”.

“Los preparativos preliminares han concluido y las obras se encuentran ya en el umbral de su inicio”, aseguró.

Además de los trabajos en la Gruta, el proyecto también incluye “medidas de refuerzo técnico en secciones adyacentes, reflejando tanto la unidad arquitectónica del santuario como el espíritu de cooperación que lo preserva para el mundo entero”.

Con este esfuerzo, las iglesias de Jerusalén buscan proteger “la herencia evangélica que les ha sido confiada” y aseguran que los fieles del mundo y de todas las tradiciones “puedan continuar venerando el lugar del nacimiento de Cristo con reverencia”.

“Desde Belén, la luz de la Natividad continúa iluminando al mundo, dando testimonio de la perdurable presencia cristiana en Tierra Santa y de la esperanza que irradia desde la sagrada gruta donde nació el Salvador”, concluye la Custodia.