Con motivo del día del comunicador católico, este 24 de enero, los obispos de Venezuela, a través de la Comisión Episcopal de Comunicación, agradecieron a los profesionales de la comunicación y destacaron su labor, que es “una auténtica misión evangelizadora al servicio de la paz y el reencuentro de nuestro pueblo”.

Recordando las palabras del Papa Francisco, la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) aseguró que comunicar significa “hablar al corazón” y que, especialmente en la compleja realidad venezolana, reconoce que “informar es una tarea que requiere una fortaleza especial”.

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Antes de enero, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP) registraba hasta 24 profesionales de la comunicación detenidos injustamente en el país. 

Hace un par de semanas, el gobierno interino de Delcy Rodríguez anunció la liberación de cientos de presos políticos, como una medida para contribuir a la reconciliación nacional tras la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores. Entre ellos fueron liberados 19 de estos comunicadores.

Sin embargo, las excarcelaciones han ocurrido a cuenta gotas y organizaciones independientes no han podido confirmar las más de 600 que Rodríguez señalara este 23 de enero, siendo confirmadas apenas 156 desde el 8 de enero, según el Foro Penal.

Hasta el momento, 6 periodistas siguen tras las rejas, incluido el dirigente político Juan Pablo Guanipa, muy cercano a la premio nobel y lideresa de la oposición, María Corina Machado.

Esta semana, se conoció el caso de Juan Francisco Alvarado, estudiante de Comunicación Social de 31 años, quien fue condenado a 15 años de cárcel “por denunciar un bote de aguas negras” en su comunidad y “la omisión de las autoridades sobre el caso”, asegura el SNTP.

“El Estado venezolano lo acusó de incitar a una rebelión, lo juzgó por incitación al odio y lo condenó a 15 años de prisión”, señala el sindicato.

Ante esto, los obispos recordaron que en Venezuela predomina “una narrativa especulativa donde la opinión se anticipa a la realidad”, donde también domina “la violencia verbal y la descalificación” frente a la que el comunicador católico “está llamado a ser un oasis de serenidad, rescatando la dignidad de la persona humana y el bien común por encima de intereses particulares”.

Además, recordaron que “la comunicación eclesial debe ser un instrumento para la comunión”. Los profesionales, continuaron, están llamados a una “comunicación de escucha” que le otorgue voces más vulnerables.

“Ustedes son los narradores de una Iglesia y un pueblo que, dentro y fuera de nuestras fronteras, aspira a vivir en paz. Su labor es tejer fraternidad allí donde el aislamiento o la mentira pretenden imponerse”, dicen los obispos.

Mons. Luis Enrique Rojas, obispo de Punto Fijo y presidente de la comisión, reconoció “la perseverancia de quienes permanecen fieles a su vocación a pesar de las limitaciones del entorno”.

“Sabemos que informar hoy se enfrenta a vientos adversos, pero los alentamos a no cansarse de buscar la verdad que surge del respeto al otro y del desarrollo integral. Venezuela necesita relatos que sanen, que construyan y que nos permitan ver el paso de Dios por nuestra historia”, explicó el episcopado.

“A los periodistas, diseñadores, locutores y a todos los que anuncian el Evangelio en el continente digital: ¡Gracias! Ustedes asumen su responsabilidad como ciudadanos para favorecer un ambiente de crecimiento social”, concluyeron los obispos, encomendando la labor de los comunicadores al Espíritu Santo, a la Virgen de Coromoto y a la intercesión de San Francisco de Sales.