Desde que se produjera un trágico accidente ferroviario en la tarde-noche del domingo 18 de enero en la localidad española de Adamuz, Córdoba (España), la Iglesia Católica se ha volcado con la atención a los afectados.  

Además de la ayuda ofrecida desde el primer minuto por el párroco del lugar y la puesta a disposición de los recursos diocesanos realizada por el Obispo de Córdoba, Mons. Jesús Fernández, tras visitar el lugar de los hechos en la mañana del lunes, la diócesis ha destacado a un equipo de tres sacerdotes en el lugar. 

Recibe las principales noticias de ACI Prensa por WhatsApp y Telegram

Cada vez es más difícil ver noticias católicas en las redes sociales. Suscríbete a nuestros canales gratuitos hoy:

Los presbíteros que permanecerán Leopoldo Rivero, Francisco J. Granados y Manuel Sánchez constituyen el equipo sacerdotal que permanecerá en el Centro Cívico de Poniente Sur de Córdoba, el punto de apoyo para las familias de las víctimas, hasta que sea necesario.  

La diócesis ha considerado en un comunicado la importancia de la presencia sacerdotal en “un lugar donde la desesperación y la espera hacen mella en busca de cualquier indicio sobre el paradero de sus seres queridos”.  

El P. Rivero afirmó que, con su presencia, “la Iglesia se pone al servicio de la atención espiritual tan necesaria en este momento”, cuando prosiguen las operaciones de rescate, dado que aún son muchos los viajeros que no han sido hallados tras el accidente y que pueden estar atrapados en los vagones destrozados tras el suceso.  

“Los psicólogos derivarán a las familias que lo necesiten a los sacerdotes para poder estar con ellas, acompañarlos y orar para que sientan el calor, la cercanía y el consuelo”, añade el sacerdote.  

Hasta el momento, las autoridades han certificado la muerte de 41 personas y el traslado a hospitales de 152 heridos que están siendo tratados, algunos de ellos aún en estado muy grave. Al menos 43 personas siguen en paradero desconocido.