La diplomacia “es el arte evangélico del encuentro, buscando caminos de reconciliación donde las personas levantan muros y desconfianza”, señaló el Papa León XIV en una carta enviada este sábado a la Pontificia Academia Eclesiástica con motivo del 325 aniversario de su fundación.
Fundada por Clemente XI en 1701, la Pontificia Academia Eclesiástica tiene como finalidad preparar a jóvenes sacerdotes para el servicio diplomático de la Santa Sede, en las Nunciaturas Apostólicas o en la Secretaría de Estado del Vaticano.
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En su carta, el Santo Padre invitó a los estudiantes de la academia a recordar “que el servicio diplomático no es una profesión, sino una vocación pastoral”, asegurando que la diplomacia vaticana “nace del Evangelio” y que, por consiguiente, “no es táctica sino caridad reflexiva; no busca ni vencedores ni vencidos, no construye barreras, sino que reconstruye vínculos auténticos”.
“Para construir esta comunión, cada palabra debe ir precedida de la escucha: escuchar a Dios y escuchar a los pequeños, a aquellos cuyas voces a menudo pasan desapercibidas. Los diplomáticos del Papa están llamados a ser puentes: puentes invisibles de apoyo, puentes sólidos cuando los acontecimientos parecen imparables y puentes de esperanza cuando la bondad flaquea”, escribió el Papa León.
El Santo Padre también remarcó la “muy meritoria” misión de la academia, “cuyo espíritu fue preservado y su crecimiento guiado por muchos de mis predecesores acompañando su desarrollo a la luz de las necesidades que la Iglesia y la diplomacia han expresado a lo largo de los siglos”.
En ese sentido, destacó el papel del Papa Francisco, quien en 2025 designó a la academia “como un centro avanzado para la formación académica avanzada y la investigación en Ciencias Diplomáticas” y “un instrumento directo de la acción diplomática de la Santa Sede”.
“Estas últimas reformas demuestran el objetivo de ofrecer un currículo que, con una sólida base científica, integre competencias jurídicas, históricas, políticas, económicas y lingüísticas, combinándolas con las cualidades humanas y sacerdotales de los jóvenes sacerdotes”, agregó.
Por último, los invitó a imitar a su santo patrono, San Antonio Abad, a quien la Iglesia celebra este 17 de enero, para convertirse en “sacerdotes de profunda espiritualidad, que encuentren en la oración la fuerza para el encuentro con los demás”.
“Y al abrir vuestra mirada a la misión que les espera, los encomiendo a cada uno a María, Madre de la Iglesia, para que vele por vosotros y os haga dóciles a la voluntad de Dios al servicio de la Sede de Pedro”, concluyó el Papa.




