Los obispos de Francia han hecho público un comunicado en el que invitan a reflexionar sobre el sentido del cuidado, la solidaridad y la dignidad humana hasta los últimos momentos de la vida, en el contexto del debate nacional sobre un proyecto de ley de eutanasia que se estudia en el Senado.
Los prelados reiteran su “profundo respeto” por la dignidad humana y recuerdan que la Iglesia “tiene una larga experiencia” en el acompañamiento de enfermos y en escuchar “la angustia de quienes temen el dolor, la soledad o la pérdida de control”.
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En el comunicado, los obispos citan la que denominan “vía francesa” que se ha seguido en el país galo durante las últimas décadas respecto a este tema, basada en el desarrollo de la cultura paliativa, la consideración de la palabra del paciente y la posibilidad de la sedación profunda y continua para aliviar el dolor.
“Los cuidados paliativos son la única respuesta adecuada a las situaciones difíciles del final de la vida”, afirman los prelados, quienes insisten en que, “incluso detrás de una solicitud de muerte, a menudo se expresa el deseo de vivir”.
En nombre de la Iglesia Católica en Francia, los obispos se comprometen a promover la cultura paliativa y se preguntan: “¿Cómo proponer la muerte como opción, cuando el acceso efectivo al cuidado, al alivio del dolor, a la presencia humana y al acompañamiento no está garantizado para todos?”.
Para los prelados, legalizar la eutanasia o el suicidio asistido “cambiaría profundamente la naturaleza de nuestro pacto social”. Y advierten que detrás de palabras “que buscan ser tranquilizadoras se esconde una realidad que el lenguaje tiende a disimular: presentar la eutanasia y el suicidio asistido como actos de cuidado altera gravemente los referentes éticos”.
En este contexto, alertan que “las palabras se desvían de su verdadero sentido para anestesiar mejor las conciencias: esta confusión nunca es neutral. No se cuida la vida dando la muerte”.
Exhortan a los responsables políticos “a medir la magnitud antropológica, social y ética de sus debates y votos” e insisten en que la vida, en todas sus etapas y hasta el final, “no es una causa que se defienda como cualquier otra, con ideas preconcebidas y el orgullo de creernos todopoderosos, sino un misterio a acoger, con una escucha atenta de quienes atraviesan el sufrimiento y con humildad: se requiere mucha humildad para un poco de humanidad”.
También advierten que existe un gran riesgo “de poner en peligro la relación de confianza entre el cuidador, el enfermo y su entorno cercano”.
Por último, aseguran que “una sociedad crece, no cuando propone la muerte como solución, sino cuando se moviliza para acompañar la fragilidad y proteger la vida hasta el final”.
En mayo de 2025, la Asamblea Nacional de Francia aprobó un proyecto de ley que permite a los adultos con enfermedades incurables tomar medicación letal, un debate que ahora está en manos del Senado.




