Este 14 de enero —en que la Iglesia en Venezuela celebra a la Divina Pastora— Mons. Polito Rodríguez, Arzobispo de Barquisimeto, pidió superar la cultura de corrupción que domina el país, a la vez que exigió la liberación de todos los presos políticos.
“Lamentablemente, por décadas, la corrupción se ha vuelto parte de nuestra cultura. Nos hemos acostumbrado a ella en nuestras familias, en nuestras instituciones, en nuestros hogares, en la economía, en la política; lo cual ha generado una descomposición ética y moral que nos afecta a todos”, expresó Mons. Rodríguez durante la Misa de salida de la multitudinaria procesión, en la mañana de este miércoles.
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En su homilía, también advirtió que el mal puede “presentarse bajo apariencia de bien”, ocasionando división, destrucción y arruinando la sociedad y las relaciones humanas.
“No nos podemos resignar ante el mal. Ante todo aquello que atenta contra la dignidad humana y que destruye los derechos humanos fundamentales: como el derecho a la vida, la libertad de expresión, el derecho al sufragio y demás derechos civiles y políticos”, dijo el arzobispo.
“En este sentido, pedimos por todos los privados de libertad, por sus familiares. Aplaudimos que algunos ya han sido liberados, pero faltan muchos otros cuyo clamor —y el de sus familiares— no puede seguir siendo ignorado. Por lo tanto, será un gesto de reconciliación y de justicia que sean liberados cuanto antes posible”, añadió.
Esta semana en Venezuela ha estado marcada por la liberación de algunos presos políticos. El martes, Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional y hermano de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, vociferó que casi 400 presos habían sido liberados en los últimos días “como un gesto unilateral” del gobierno chavista.
Sin embargo, las excarcelaciones suceden después de la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores, y luego de que varios funcionarios estadounidenses —incluido el presidente Donald Trump— exigieran a las autoridades encargadas de Venezuela la inmediata liberación de más de 800 personas recluidas por motivos ideológicos.
Desde finales de la semana pasada, organizaciones independientes como Foro Penal habían registrado unas pocas liberaciones. Hasta este martes, confirmaban tan sólo 56, una cifra muy lejana a la anunciada por Jorge Rodríguez. Otras varias excarcelaciones han ocurrido en la mañana del 14 de enero.
Mons. Rodríguez recordó a aquellos venezolanos que se han visto obligados a “la penosa necesidad” de emigrar en busca de mejores oportunidades. También expresó su cercanía a “aquellos que han sufrido el hambre y la escasez”; a los muchos venezolanos “víctimas de la violencia en todas sus formas”, especialmente “a quienes han perdido la vida en los eventos del pasado 3 de enero en nuestro país”.
“En todas las circunstancias, el derecho a la vida es inviolable y sagrado. Estamos llamados a permanecer en la libertad de los hijos de Dios y a defenderla, rechazando la tentación de la idolatría”, aseguró el arzobispo.
Solo contemplando a la Santísima Virgen, continuó, Venezuela podrá encontrar el camino “hacia una reconciliación auténtica” de su sociedad, “donde todos tenemos cabida, donde cada uno puede aportar y expresarse sin miedo”.
En ese sentido, pidió a todos los venezolanos —independientemente de su condición, cargo y ocupación— a sumarse a la reconstrucción de una sociedad “donde todos seamos partícipes en la construcción del bien común, que nos permita un desarrollo humano integral”, recordando la “corresponsabilidad” de todos para con el país.
“No siempre otros asumirán en nuestro lugar lo que a nosotros como ciudadanos nos corresponde en primera fila en relación a la construcción y la custodia de la soberanía de nuestra patria. Es lamentable que otros actores hayan asumido en los últimos años lo que a nosotros como ciudadanos nos corresponde en primera persona”, indicó.
Origen de la devoción a la Divina Pastora en Barquisimeto
La historia de la Divina Pastora en Barquisimeto (capital del estado Lara, ubicado en el occidente del país) se remonta al año 1740, cuando el vicario parroquial de la iglesia de Santa Rosa, P. Sebastián Bernal, encargó una escultura de la Inmaculada Concepción y recibió por error la imagen de la Divina Pastora.
Al darse cuenta de la confusión, el sacerdote ordenó devolverla, pero por más que lo intentaron, los hombres que habían traído la imagen no consiguieron moverla. El párroco interpretó esto como un milagro y una señal divina de que la Madre Dios quería quedarse entre ellos.
Otro hecho notorio en la devoción a la Divina Pastora es la epidemia de cólera que azotó Barquisimeto en 1855. En ese momento destacó el heroísmo del P. Macario Yépez, que sacó a la Virgen en procesión junto a una imagen del Nazareno y en un momento de oración, relatan los historiadores, ofreció su vida a cambio de que terminara la epidemia:
“Virgen Santísima, Divina Pastora, en aras de la Justicia Divina, por el bien y la salvación de este pueblo te ofrezco mi vida. Madre mía, Divina Pastora, por los dolores que experimentó tu Divino Corazón, cuando recibiste en tus brazos a tu Santísimo Hijo en la bajada de la Cruz, te suplico Madre Mía, que salves a este pueblo, ¡que sea yo la última víctima del cólera!”, suplicó el P. Yépez.
La tradición cuenta que la epidemia fue disminuyendo luego de ese día. El sacerdote moriría en 1856 de fiebre tifoidea.
A partir de entonces, quedó la tradición de llevar cada año en procesión a la imagen de la Virgen desde el pueblo de Santa Rosa hasta la ciudad de Barquisimeto, reuniendo a millones de feligreses en una de las procesiones marianas más multitudinarias del mundo.





