El comisionado general de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA), Philippe Lazzarini, pidió expresamente al Papa León XIV su apoyo para garantizar la supervivencia de los servicios esenciales que presta en la Franja de Gaza. 

Tras la reunión privada de este lunes 12 de enero, Lazzarini calificó el encuentro como “un honor” y explicó que informó al Pontífice sobre “el inmenso sufrimiento padecido por los palestinos en el territorio palestino ocupado”, así como sobre las presiones que enfrenta la UNRWA en medio de una creciente hostilidad contra su labor.

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El responsable de la agencia de la ONU subrayó en un mensaje difundido en la red social X, que los ataques contra la UNRWA “son un asalto al sistema multilateral y un desafío al derecho internacional, con repercusiones que van mucho más allá del conflicto israelí-palestino”.

Uno de los puntos centrales de la conversación fue la situación de los niños que viven en la Franja de Gaza. 

Según Lazzarini, más de 600.000 menores carecen de un hogar y duermen a la intemperie, en medio de los escombros tras meses de guerra y destrucción. Además las escuelas permanecen cerradas y tampoco tienen acceso a servicios básicos. 

El jefe de la UNRWA señaló que la reconstrucción del entorno educativo es una prioridad urgente para evitar que toda una generación quedé marcada de manera irreversible.

“Subrayé que devolver a un entorno de aprendizaje a los más de 600.000 niños y niñas que hoy viven entre las ruinas de Gaza debe ser una prioridad común, para evitar una generación perdida”, escribió.

Durante la audiencia, Lazzarini expuso al Papa la gravedad de la situación humanitaria en los territorios palestinos ocupados y los desafíos políticos y financieros que amenazan la continuidad de la agencia y solicitó su apoyo.

Preservar los servicios esenciales que presta UNRWA

“Solicité el respaldo del Santo Padre para preservar los servicios esenciales que provee UNRWA, principalmente en educación, salud pública y sistemas de protección social para los refugiados palestinos en Gaza y en toda la región, hasta que exista una solución política justa y equitativa”, indicó el comisionado general.

El encuentro se produce en un momento de máxima tensión internacional en torno a la agencia de la ONU, cuya labor ha sido cuestionada por Israel y por varios gobiernos occidentales, vinculando a los trabajadores con el grupo terrorista palestino Hamás sin pruebas.

Posteriormente, en declaraciones Vatican News Lazzarini explicó que durante el encuentro con el Pontífice abordaron “la situación de los refugiados palestinos en Oriente Medio y la situación de los palestinos en Cisjordania, pero también en la Franja de Gaza”. 

"Todavía hay personas que mueren por los bombardeos"

En ese contexto, dijo haber descrito “la miseria que prevalece, la destrucción, a pesar de que la guerra esté suspendida desde hace casi tres meses”, subrayando que “en realidad en este periodo hemos visto que el conflicto continúa cada día, que todavía hay personas que mueren por los bombardeos y que la ayuda humanitaria, a pesar de las promesas, no logra satisfacer las necesidades de la población de Gaza”.

El responsable de la UNRWA señaló además que la conversación con el Papa incluyó la situación en Cisjordania, donde se habló “de la expansión de los asentamientos israelíes, de la impunidad de los colonos responsables de violencias, y luego del clima de ansiedad y miedo en el que se ven obligadas a vivir las mujeres palestinas en Cisjordania”.

“Gaza es sólo un cúmulo de ruinas”

Aunque el alto el fuego de finales de octubre de 2025 ha permitido cierta reducción de los combates, Lazzarini advirtió que la situación humanitaria sigue siendo catastrófica. “Las condiciones de vida son absolutamente miserables”, afirmó. 

Según explicó, “la población de Gaza está concentrada en menos del 50% de la Franja, que ahora aparece dividida en dos”, con una parte bajo control del ejército israelí, prácticamente vacía de población; y otra bajo control de Hamás, donde se hacina la mayoría de los habitantes.

En ese contexto, fue tajante: “Gaza es sólo un cúmulo de ruinas por el momento, todo debe ser reconstruido y la gente se preocupa cada día por encontrar la asistencia mínima para sus familias”. A ello se suman ahora las dificultades del invierno, que “han añadido una dosis adicional de sufrimiento a la población”.