El Papa León XIV ha proclamado un “Año especial de San Francisco” con motivo del 800º aniversario de su partida a la Casa del Padre. Durante este tiempo de gracia, que se extenderá hasta enero de 2027, se concede a los fieles la posibilidad de obtener la indulgencia plenaria.

Este Año Jubilar Franciscano, concebido como un don para toda la Iglesia y una ocasión de auténtica renovación espiritual, se inauguró el pasado 10 de enero con un decreto emitido por la Penitenciaría Apostólica de la Santa Sede.

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Hasta el 10 de enero del próximo año, los fieles podrán obtener esta gracias bajo las condiciones habituales — confesión sacramental, comunión eucarística y oración por las intenciones del Papa—, peregrinando a cualquier iglesia conventual franciscana o a un lugar de culto dedicado a San Francisco en cualquier parte del mundo. 

Además, los ancianos, enfermos y quienes por motivos graves no puedan salir de casa podrán obtener la indulgencia plenaria uniéndose espiritualmente a las celebraciones jubilares y ofreciendo a Dios sus oraciones, dolores o sufrimientos.

En un mundo en el que “lo virtual prevalece sobre lo real, las disputas y la violencia social forman parte de la vida cotidiana y la paz se vuelve cada día más insegura y lejana”, en este Año de San Francisco la Santa Sede invita a los fieles a imitar al poverello de Asís y a “formarnos en la medida de lo posible según el modelo de Cristo”.

Para la Orden de los Frailes Menores, este tiempo es además una oportunidad para que los fieles se conviertan “en modelos de santidad de vida y testigos constantes de paz”.

Con ocasión de este aniversario, el Papa León XVI dirigió una carta a los  ministros generales de la Conferencia de la Familia Franciscana, en la que destacó que “en esta época, marcada por tantas guerras aparentemente interminables, por divisiones internas y sociales que generan desconfianza y miedo, él sigue hablando. No porque ofrezca soluciones técnicas, sino porque su vida señala la auténtica fuente de la paz”.

En ese sentido resaltó que San Francisco recuerda que “la paz con Dios, la paz entre las personas y la paz con la Creación son dimensiones inseparables de un único llamado a la reconciliación universal”.