El Papa León XIV ofreció una bella oración a los franciscanos, que hoy en la Porciúncula, en Asís, comienzan las celebraciones por los 800 años de la muerte de San Francisco de Asís.

“«Nuestra hermana muerte», exclamó San Francisco el 3 de octubre de 1226 en la Porciúncula, al acercarse a ella como un hombre finalmente en paz. Han pasado ocho siglos desde la muerte del Poverello de Asís, quien incisivamente escribió la palabra salvadora de Cristo en los corazones de los hombres de su tiempo”, escribió el Papa León en una carta enviada a los ministros generales de la Conferencia de la Familia Franciscana, publicada este 10 de enero por el Vaticano.

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Este sábado, León XIV también nombró a Mons. Felice Accrocca, Arzobispo de Benevento, como nuevo Obispo de Asís, quien sucede así a Mons. Domenico Sorrentino (77), cuya renuncia fue aceptada tras haber superado la edad de jubilación de los obispos.

En su carta, el Papa León se unió espiritualmente a los franciscanos en este VIII centenario de la muerte de San Francisco y destacó que “en esta época, marcada por tantas guerras aparentemente interminables, por divisiones internas y sociales que generan desconfianza y miedo, él sigue hablando. No porque ofrezca soluciones técnicas, sino porque su vida señala la auténtica fuente de la paz”.

En ese sentido resaltó que San Francisco recuerda que “la paz con Dios, la paz entre las personas y la paz con la Creación son dimensiones inseparables de un único llamado a la reconciliación universal”.

Tras alentar a vivir “una vida fiel al Evangelio”, el Papa León XIV ofreció finalmente “una oración para que San Francisco de Asís siga infundiendo en todos nosotros la alegría y la armonía perfecta”:

San Francisco, hermano nuestro, tú que hace ochocientos años
fuiste al encuentro de la hermana muerte como un hombre pacificado,
intercede por nosotros ante el Señor.

Tú que en el Crucifijo de San Damián reconociste la verdadera paz,
enséñanos a buscar en Él la fuente de toda reconciliación
que derriba todo muro.

Tú que, desarmado, cruzaste las líneas de la guerra
y la incomprensión,
danos la valentía de construir puentes
allí donde el mundo erige fronteras,

En estos tiempos afligidos por conflicto y división,
intercede para que nos convirtamos en operadores de paz:
testigos desarmados y desarmantes de la paz que viene de Cristo.

Amén.