En la mañana de este 10 de enero, el Papa León XIV recibió a representantes de las organizaciones que colaboraron en el Jubileo de la Esperanza. Desde el Aula Pablo VI del Vaticano, recordó con afecto la presencia en Roma “de tantos jóvenes y adolescentes de todas las naciones” durante este tiempo especial para la Iglesia.
“Fue maravilloso experimentar de primera mano su entusiasmo, presenciar su alegría, ver la seriedad con la que oraban, meditaban y celebraban, observarlos, tan numerosos y diversos, pero unidos, ordenados (¡también gracias a su servicio!), deseosos de conocerse y de vivir juntos momentos de gracia, fraternidad y paz”, dijo el Papa.
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Ante el testimonio de los jóvenes peregrinos, el Santo Padre invitó a la multitud a reflexionar en que “todos nosotros, en diversos niveles, somos responsables de su futuro, que es el futuro del mundo”.
Entonces, a la luz de lo que se vió durante el Año Jubilar, pidió preguntarse: “¿Qué necesitan realmente? ¿Qué les ayuda verdaderamente a madurar y a dar lo mejor de sí mismos? ¿Dónde pueden encontrar respuestas verdaderas a las preguntas más profundas que llevan en sus corazones?”.
“Los jóvenes necesitan modelos sanos que los guíen hacia la bondad, el amor y la santidad, como nos han mostrado las figuras de los santos Carlo Acutis y Piergiorgio Frassati, canonizados el pasado septiembre”, aseguró.
“Tengamos ante nosotros su mirada clara y vivaz, llena de energía y al mismo tiempo tan frágil: puede sernos de gran ayuda para discernir con sabiduría y prudencia las graves responsabilidades que nos esperan hacia ellos”, añadió el Papa León.
Agradeció la labor de las diversas entidades civiles y eclesiásticas que hicieron posible la celebración del Jubileo, especialmente el gobierno de Italia y el Dicasterio para la Evangelización del Vaticano. Destacó su “contribución multifacética, a menudo oculta, siempre exigente y llena de responsabilidad”, que permitió que más de 30 millones de peregrinos participaran de las celebraciones y eventos.
“Gracias a ustedes, Roma ha ofrecido a todos su rostro de hogar acogedor, una comunidad abierta, alegre, pero a la vez discreta y respetuosa, ayudando a cada persona a vivir fructíferamente este gran momento de fe”, dijo.
Las peregrinaciones a la Puerta Santa, las visitas a las tumbas de Pedro y Pablo, de los demás apóstoles y mártires, fueron “para muchos momentos de encuentro fructífero con el Señor Jesús, en los que comprobaron de primera mano que la esperanza no defrauda ( Rm 5,5)”, aseguró el Papa.
Al final de la audiencia, entregó a cada uno de los presentes la Cruz del Jubileo: “una miniatura de la cruz con el Cristo glorioso que acompañó a los peregrinos. Que permanezca con ustedes como recuerdo de esta experiencia de colaboración. Por eso, los bendigo y les deseo todo lo mejor para este nuevo año. ¡Gracias!”.




