Suiza se vio envuelta en una profunda tristeza después de que al menos 40 jóvenes perdieran la vida en la madrugada del pasado 1 de enero en el trágico incendio en un bar de la estación de esquí de Crans-Montana.
El ambiente festivo de la celebración de Nochevieja se tornó rápidamente en un clima de desesperación y angustia poco después de que el fuego provocado por una bengala —según indican las primeras hipótesis— se propagara rápidamente por el establecimiento.
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La mayoría de jóvenes que perdieron la vida entre las llamas en el bar “Le Constellation” eran de Suiza y Francia, y tras la identificación de los cadáveres se ha constatado que entre ellos había 20 menores.
Periodistas de todo el mundo, así como familiares y amigos de las víctimas acudieron en los días posteriores hasta el lugar de los hechos para honrar a las víctimas y realizar emotivos homenajes en su memoria.

Testimonio de fe en medio de la desolación
A pesar de la tristeza y consternación, en los últimos días han surgido esperanzadores testimonios de fe, como el de la joven Laetitia Place, una de las supervivientes del accidente que compartió visiblemente emocionada cómo consiguió escapar de las llamas.
“Yo sólo quiero agradecerle al Señor por haberme salvado y también le pediría que salve a mis amigos que están desaparecidos, porque es horrible, porque los extraño”, dijo Place en declaraciones a los medios en Crans Montana.
La joven también reveló una experiencia que vivió junto a un amigo suyo en el interior del bar y que le marcó profundamente. Según detalló, su amigo, que estaba atrapado por las llamas, se sentó en el suelo y se aferró a su crucifijo, mientras el fuego se extendió a su alrededor sin apenas tocarlo.
“Tengo un amigo que no podía salir. Entonces simplemente se sentó y sostuvo un crucifijo en la mano, y el fuego lo esquivó”, precisó.
Según la joven, “el fuego no lo tocó”, a pesar de que “estaba todo a su alrededor, pero no sobre él”. Afortunadamente, el joven sobrevivió: logró salir y romper una ventana para poder escapar y ayudar a otras personas que intentaban salir del establecimiento.
Posteriormente, en declaraciones al medio suizo SWI, Place contó que mientras intentaba salir del bar ella también agarró la cruz que llevaba colgada del cuello y gritó: “¡No me quiero morir!”. “Y un chico, no sé quién, me cogió y me llevó fuera muy rápido”, explicó.

“Ser luz frente al eclipse” que oscurece Suiza
Durante una Misa celebrada el pasado 4 de enero en memoria de las víctimas en la capilla de San Cristóbal de Crans-Montana, Obispo de Sion, Mons. Jean-Marie Lovey, invitó a los fieles a ser luz frente “al eclipse que oscurece el cielo” de Suiza.
“Resulta insoportable que tantas familias, tantas personas, permanezcan en la oscuridad del sufrimiento o de la muerte, en las tinieblas del sinsentido. La cuestión de una luz que atraiga y que ilumine se vuelve fundamental”, dijo el prelado en su homilía.
Mons. Lovey, a quien el Papa León XIV dirigió un telegrama de condolencias el pasado 2 de enero, recordó a los católicos que la luz que ilumina verdaderamente es aquella que viene de Dios.
La Diócesis de Sion ha puesto a disposición de quien lo necesite un servicio de atención y escucha las 24 horas del día, a través del Servicio Diocesano para la Juventud. Mañana, 9 de enero, se ha declarado luto nacional. A las 14:00 horas, las campanas de las iglesias en toda Suiza sonarán durante cinco minutos como signo de reflexión y solidaridad nacional.




