Obispo Báez: Ante futuro incierto de Nicaragua, la Inmaculada muestra que "la alegría es posible"

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Parte de la asamblea de fieles que asistió a la Misa solemne por la víspera de la Inmaculada Concepción. | Crédito: Iglesia de Santa Juliana en Florida / Diócesis de Palm Beach
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Mons. Silvio Báez durante su homilía. | Crédito: Iglesia de Santa Juliana en Florida / Diócesis de Palm Beach
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El momento de la Consagración del pan durante la Misa de vísperas de la solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen. | Crédito: Iglesia de Santa Juliana en Florida / Diócesis de Palm Beach
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Fieles despliegan una bandera de Nicaragua. | Crédito: Iglesia de Santa Juliana en Florida / Diócesis de Palm Beach
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Mons. Silvio Báez hace una venia ante la Virgen, acompañada por el estandarte nicaragüense. | Crédito: Iglesia de Santa Juliana en Florida / Diócesis de Palm Beach
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El Obispo auxiliar de Managua, Mons. Silvio Báez, ante una imagen de la Santísima Virgen. | Crédito: Iglesia de Santa Juliana en Florida / Diócesis de Palm Beach

En la víspera de la Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María, el Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Managua, Mons. Silvio Báez, encabezó una Misa en la iglesia de Santa Juliana de la Diócesis de Palm Beach (Estados Unidos). Su mensaje se centró en la resistencia a la persecución, destacando la verdadera alegría que proviene de Dios y que “parece haberse perdido” en Nicaragua.

La Santa Misa se llevó a cabo en el marco de “La gritería”, una fiesta católica celebrada en honor a la Inmaculada Concepción, en la que los fieles salen a las calles para visitar los altares en honor a la Madre de Dios que se levantan en los hogares e iglesias. Ese día se caracteriza también por los rezos, los cánticos a la Virgen y por los fuegos artificiales.

El obispo recordó las palabras del Arcángel Gabriel a la Virgen, el día de la Anunciación del Señor en Nazaret: “Alégrate, llena de Gracia. El Señor está contigo” (Lc. 1,28). “A través de la Virgen, la alegría de Dios entró en la historia humana”, expresó.

Sin embargo, Mons. Báez se pregunta si realmente una muchacha de escasos recursos económicos, que vivía en una desconocida ciudad de Galilea y sin un futuro prometedor aparente bajo la dominación romana podía llegar a sentir esa alegría. A lo que respondió que aquella joven abrió su corazón y permitió humildemente que el júbilo germinara para ella y para todos los hombres.

Puntualizó entonces que todas las personas pueden llegar a no tener ningún motivo para experimentar esa alegría. “Tantas veces arrastramos el peso de nuestros errores, fracasos y pecados”, afirmó, y añadió que esto también puede suceder a nivel colectivo. Entonces se refirió a la complicada situación política en Nicaragua, donde el régimen comunista de Daniel Ortega emprendió una implacable persecución en contra de la Iglesia Católica.

“La falta de libertades, el irrespeto a los derechos humanos, la persecución a la Iglesia, entre otras cosas, ha producido un sentimiento de miedo y de impotencia muy grande. Mucha gente está saliendo del país, hay personas perseguidas o en la cárcel por expresarse libremente”, señaló. 

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Además agregó: “El futuro del país es incierto. Abundan los rostros sombríos y los corazones agobiados que expresan tristeza , impotencia e incertidumbre”.

Para Mons. Báez, el llamado que le hizo Dios a la Virgen María hace dos mil años, se lo hace también hoy a los nicaragüenses. Recuerda que la Madre de Dios “es el testimonio más hermoso de que la alegría es posible”, incluso cuando no haya razones humanas para alegrarse. Para el obispo, el secreto de la alegría cristiana radica en las palabras del ángel a la Virgen María: “El Señor está contigo”, porque Dios está en medio de todos los hombres “como un salvador poderoso”.

“Este es el secreto de la alegría de la Virgen y de la alegría nuestra… Que nada ni nadie nos quite la alegría que nos da la cercanía amorosa del Señor”, manifestó.

El obispo concluyó indicando que el misterio de la Inmaculada Concepción debe llevar a los creyentes a valorar su pequeñez y a abandonarse con confianza en las manos de Dios, tal como lo hiciera la Santísima Virgen.

Las palabras de Mons. Silvio Báez se dan en medio de la persecución que ha desatado el régimen de Daniel Ortega en contra de la Iglesia Católica. El caso más mediático de esta difícil situación es el de Mons. Rolando Álvarez, Obispo de Matagalpa, encarcelado injustamente desde febrero de este año. Mons. Báez vive desde hace algunos años en el exilio en Estados Unidos.

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