Casi 800 venezolanos permanecen presos por motivos ideológicos en diferentes cárceles de Venezuela. La Iglesia Católica, en medio de esta triste y dolorosa realidad, busca brindar consuelo a decenas de familiares que hacen vigilia en las afueras de los centros de reclusión, esperando confiadamente la liberación de sus seres queridos.
El P. Honegger Molina es uno de los sacerdotes que valientemente acompaña a estas familias. Esta semana, visitó las cárceles de El Rodeo y Tocorón, dos de los principales centros de tortura del sistema chavista, según denuncian activistas y exdetenidos. El P. Molina es párroco de la Anunciación del Señor, al este de Caracas.
“Sin la fe, sin la esperanza y sin la confianza en Dios sería imposible transitar en estos días y seguir de pie”, dijo el sacerdote en una entrevista con ACI Prensa. Además, asegura que una de las características más impactantes de estas personas es que no tienen odio ni rencor en sus corazones, a pesar de todo su sufrimiento.
Desde la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores, el gobierno chavista —ahora dirigido provisionalmente por Delcy Rodríguez— anunció la liberación de presos políticos como una iniciativa dirigida a promover la reconciliación nacional. Sin embargo, después de dos semanas, las excarcelaciones han ocurrido a cuenta gotas, dejando a cientos de familias en la incertidumbre.
“La fe es el motor fundamental que sostiene a la gente”, aseguró el P. Molina. En sus visitas a El Rodeo y Tcoorón, pudo constatar que muchas familias son “católicas fervorosas” y se dedican a rezar el Rosario durante el día. “Se aferran profundamente a Dios y a la espiritualidad”, añadió.
“Es lo que los ha llevado a estar noche y día, con muchas horas sin comer y a la intemperie, bajo el sol y la lluvia, expuestos al dolor y a la enfermedad —porque algunos se han enfermado—; eso ha hecho que sus cuerpos estén débiles, pero su alma y su espíritu están fuertes en Dios”, comentó el sacerdote.