Una antigua religiosa de la Comunidad de Loyola cuenta el abuso sexual que habría sufrido a manos del P. Marko Rupnik, famoso sacerdote y artista jesuita acusado de haber abusado sexualmente de religiosas.

Esta nueva víctima, antigua religiosa que prefirió mantener su anonimato, contó al diario italiano Domani que el P. Marko Rupnik, quien fuera su director espiritual, abusó sexual y psicológicamente de ella cuando era una adolescente. 

“Yo era joven, él era mi director espiritual y me hizo comprender que si no me unía a su congregación ya no pertenecía a Cristo”, señaló la presunta víctima de ahora 58 años al periódico italiano.

En sus primeros contactos con la Comunidad de Loyola en Eslovenia, el P. Rupnik le obligó a mantener relaciones sexuales asegurando que era “por su propio bien” e incluso trató de que realizara el acto junto a otra mujer. 

“Era muy insistente y, al mismo tiempo, siempre me hablaba de una chica italiana, su modelo en el taller donde pintaba, como ejemplo de feminidad y erotismo, características que, según decía, también veía en mí”, narró la mujer. 

Explicó, además, que tras someterse a la presión del P. Rupnik, finalmente entró en la Comunidad en 1987, a la edad de 23 años, e hizo los votos perpetuos 4 años más tarde.

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“Cuando estuvo seguro de que entraría en la Comunidad -continuó la víctima-, empezó a explotarme sexualmente a su antojo”. 

Además, contó que el sacerdote “me dijo varias veces que también tenía relaciones sexuales con otras hermanas, mencionando repetidamente los tríos y preguntándome si prefería estar con una hermana y él, o si quería estar sola con dos hombres”.

“Era mi director espiritual y todos en la Comunidad me decían que tenía que ser humilde y sumisa: me sentía atrapada y no podía hablar con nadie”, lamentó.

Asimismo, aseguró que el P. Rupnik la nombró subdirectora de ejercicios espirituales en el monasterio de Stična (Eslovenia) para “tenerme a disposición más días para tener sexo”.

Tras rechazar la propuesta del jesuita de mantener relaciones sexuales junto a otra mujer, la religiosa aseguró que “el P. Rupnik cambió totalmente su actitud hacia mí y empezó a tratarme muy mal”.

“Me explotaban, me ignoraban y me marginaban en la comunidad, y la actitud de Ivanka Hosta, la superiora, también cambió radicalmente”.

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Después de sufrir durante 3 años “acoso por parte de la superiora y sus ‘protegidos’, me trasladaron a Jerusalén, a una pequeña casa comunitaria, y 3 años después la abandoné definitivamente”.

Además, la religiosa denunció que Rupnik “utilizaba en su provecho todos sus dones de comprensión de las fragilidades de cada uno de nosotros para obtener servicios sexuales, utilizando una lógica distorsionada del amor”. 

“Al mismo tiempo, cuando encontraba ‘resistencia’, como me ocurrió a mí, empezaba a llevar a cabo crueles agresiones psicológicas, emocionales y espirituales que, junto con el maltrato físico, destruían a las personas”, aseguró.

Contó, además, que tras un último encuentro con Rupnik en Italia, el sacerdote “lo negó todo y permaneció impasible y respondió que no sabía de qué le estaba hablando”.

El pasado mes de enero, los jesuitas de Eslovenia publicaron una declaración en la que piden que “toda la verdad” sobre los abusos cometidos por el P. Marko Rupnik salga a la luz.

En la declaración del 6 de enero, los jesuitas de Eslovenia afirmaron que “muchos hechos permanecen ocultos para nosotros”, pero “nos han conmocionado profundamente los testimonios publicados de religiosas que han acusado al Padre Rupnik de diversas formas de violencia y abusos”.

Rupnik es acusado de haber abusado de al menos nueve religiosas de la Comunidad Loyola, que fundó junto a la religiosa Ivanka Hosta en Eslovenia en la década de 1980.

Sin embargo, una de las supuestas víctimas asegura que habrían sido 20 y no 9 religiosas las que sufrieron los abusos.

El caso Rupnik

El P. Marko Rupnik, quien ha tenido a su cargo meditaciones de Cuaresma para la Curia del Vaticano en años anteriores, es cofundador de la Comunidad Loyola en Eslovenia, surgida en la década de 1980 y donde habría abusado de religiosas adultas.

Tras una investigación preliminar encargada a la Compañía de Jesús, la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF), hoy Dicasterio para la Doctrina de la Fe, “determinó que los hechos en cuestión debían ser considerados prescritos y por lo tanto cerró el caso a principios de octubre de este año 2022”, señala un comunicado de los jesuitas del 2 de diciembre de 2022.

El Superior General de la Compañía de Jesús, P. Arturo Sosa, confirmó el 14 de diciembre del año pasado que Rupnik había sido excomulgado en mayo de 2020 por haber confesado a una de sus víctimas.

En una cronología publicada por los jesuitas el 18 de diciembre, se precisa que la CDF declaró en mayo de 2020 que, en efecto, Rupnik había sido excomulgado, pero se le levantó la pena ese mismo mes.

Rupnik tiene prohibido confesar, ejercer la dirección espiritual y acompañar ejercicios espirituales. Tampoco puede realizar actividades públicas sin permiso de su superior.

La Diócesis de Roma, donde Rupnik fundó el Centro Aletti, anunció que el artista jesuita será retirado de toda actividad diocesana.