El Obispo de Orihuela-Alicante (España), Mons. José Ignacio Munilla, augura que el anuncio realizado por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de prohibir las redes sociales para menores de 16 años, será “papel mojado”, es decir, que no tendrá efecto real.
El prelado ha analizado en su programa Sexto Continente, de Radio María España, el anuncio realizado por el mandatario español el pasado 3 de febrero durante la celebración de la reunión anual del World Government Summit celebrada en Dubai.
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Sánchez afirmó que el Ejecutivo español impulsará reformas legales para imponer responsabilidades penales a los directivos de las redes sociales “por no eliminar contenidos ilegales o que inciten al odio”, considerará delito “la manipulación algorítmica y la amplificación de contenidos ilegales” y creará “un sistema para rastrear, cuantificar y exponer cómo las plataformas digitales alientan la división y amplifican el odio” que tituló como “huella de odio y polarización”.
Respecto de la prohibición del acceso a las redes a menores de 16 años, expuso que las plataformas deberán “implementar sistemas eficaces de verificación de edad, no sólo casillas de verificación”, para que los adolescentes no se expongan a “un espacio de adicción, abuso, pornografía, manipulación, violencia”.
Por último, señaló directamente a Grok (la Inteligencia Artificial de X), TikTok e Instagram al referirse a la defensa de “nuestra soberanía digital frente a cualquier forma de coacción extranjera”.
En un comentario preliminar, antes de abordar el tema con mayor profundidad en el futuro, —como ya hizo con las medidas adoptadas por Australia y Francia en este campo—, Mons. Munilla mostró su escepticismo ante la propuesta por varios motivos.
En primer lugar, destacó que el presidente del Gobierno “no ha explicado cómo se va a hacer” y, en consecuencia, “tenemos el temor, por la experiencia acumulada, de que pase lo mismo que otros anuncios que ha hecho el Gobierno”. En este sentido, se refirió a los anuncios realizados en el pasado sobre la prohibición de la prostitución que no se han concretado.
En segundo lugar, el prelado advirtió del riesgo de que una medida, en principio positiva, para afrontar una emergencia de salud mental, educativa y afectiva que afecta a los adolescentes en el uso de las redes sociales, "se politice en el peor sentido de la palabra” tanto por parte de la oposición como del mismo Gobierno.
Esta politización, recordó el obispo español, ha aflorado en el enfrentamiento público de Pedro Sánchez con Elon Musk, dueño de X y Grok, y Pável Dúrov, propietario de Telegram en los que "aprovechando también que el presidente del Gobierno tiene otro tipo de posicionamientos en otras cuestiones, entonces le han acusado de querer ir contra la libertad de expresión”.
“Cuando politizamos las cosas, dejamos de poner la atención en lo que debíamos de ponerla todos, que es en el cuidado de los adolescentes”, consideró el prelado, para quien “la experiencia nos va demostrando que el hecho de que las causas que podrían ser de bien común se mezclen con los intereses partidistas hace que tantas cosas queden por el camino”.
Además, el Obispo de Orihuela-Alicante señaló que “todo apunta que aquí las causas se utilizan como estrategia de distracción, de distracción de otras cuestiones o incluso para campañas electorales”.
"Hay razones para prohibir el acceso a redes sociales a los menores de 16 años, más que sobradas”, subrayó el prelado. Sin embargo, “mezclando y confundiendo y con esa ley del pulpo y del calamar que todo, que todo lo mezcla y todo lo confunde, pues augura que muy posiblemente se va a en papel mojado”, auguró.




