En el Santuario Pontificio de la Santísima Virgen del Rosario de Pompeya, en Italia, hay una sala especial que poca gente conoce, donde se cumplen los sueños de muchas mujeres que pronto darán el “sí quiero”.

Atravesando la basílica y subiendo las escaleras, la hermana Rosalía y la organización “Amigos de María” trabajan alegremente para las futuras novias, remendando, ajustando y arreglando vestidos de novia donados para las mujeres que no pueden permitírselos o que desean seguir un camino más virtuoso hacia el altar. 

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Sor Rosalía Giannotti, Hermana del Santuario de la Santísima Virgen del Rosario de Pompeya, acompaña a EWTN hasta esta gran habitación con centenares de vestidos de novia donados, a disposición de cualquier mujer que lo necesite. 

“Aquí los seleccionamos, limpiamos y ordenamos; y si algo no tiene arreglo, lo retiramos”, explica. A cambio del vestido se pide una pequeña contribución, aunque si la novia no puede permitírselo, el vestido es totalmente gratuito. 

“También hay personas que no pueden permitirse gastar mucho porque en lugar de gastar su dinero en un solo día, prefieren dedicarlo a alguna obra benéfica. Y a veces realizan una donación a la parroquia. Luego están quienes no pueden permitírselo en absoluto”, añade.

Para la hermana, lo más gratificante es poder ver a las mujeres probarse el vestido que les acompañará en su gran día. Como es el caso de Felicia, una novia italiana que se encuentra en el taller probándose su vestido.

“Siento una emoción indescriptible. En este lugar, con estas personas tan cálidas y amables…Es difícil encontrar gente así hoy en día”, indica a EWTN, mientras las voluntarias le hacen los últimos retoques en un vestido que desde el primer momento supo “que era para ella”.

 Desde el Santuario, la novia italiana asegura que es mucho más que un vestido bonito, sino un símbolo que representa el comienzo de una nueva etapa en la vida de una católica en la formación del vínculo matrimonial.

 “El vestido de novia es lo que me pongo para encontrarme con Dios, lo que me pongo para encontrarme con mi marido, lo que me pongo antes de formar una familia”, asegura. 

Una vez a la semana, cerca de 20 voluntarias de la asociación “Amigas de María”, fundada por Sor Rosalia, acuden al taller una vez por semana para remendar los vestidos. Giovannina, una de ellas, explica a EWTN que en el voluntariado ha encontrado la fuerza necesaria para superar un momento difícil marcado por la enfermedad. 

“Estuve enferma y no pude venir durante mucho tiempo. Pero con el tiempo, poco a poco, las palabras de la hermana Rosalía y lo que los demás me dijeron: ‘Giovannina, tienes que recuperarte’, me ayudaron a empezar a sentirme mejor”, comenta.