El Papa León XIV, a través de un discurso a los participantes de la convención de la Escuela de Liderazgo Sinodal Global, pidió a los jóvenes recobrar el valor “ante los numerosos retos del presente” recordando que no están solos en la búsqueda de la paz en el mundo.
100 jóvenes líderes de todo el mundo se encontraron con el Santo Padre en la Sala Clementina del Vaticano este sábado 31 de enero. La convención se desarrolla bajo el lema “Una humanidad, un planeta” y busca ser un laboratorio de innovación social para lograr “traducir los grandes desafíos de la casa común en proyectos tangibles”.
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El Papa León remarcó que “las diferentes naciones, culturas y religiones” de los participantes no son motivo de rivalidad, sino “de colaboración y crecimiento según un estilo sinodal”.
“Como forma de comunión que nos une, la sinodalidad nos hace estar atentos al modo en que perciben la realidad quienes nos rodean, y no sólo a lo que observamos, ejercitándonos en componer visiones de conjunto que respeten la complejidad sin caer en la confusión y busquen la verdad sin temer la confrontación”, explicó.
Recordando la Exhortación Apostólica Querida Amazonía del Papa Francisco, en la que invitaba a cultivar “cuatro sueños” (eclesiales, ecológicos, sociales y culturales), el Papa León señaló que es urgente “dedicar lo mejor de nuestra energía” a ello, sobre todo en estos tiempos en los que abunda la injusticia, la violencia y la guerra.
“Hoy, su papel de líderes conlleva, por tanto, una responsabilidad cada vez mayor en favor de la paz: no solamente entre las naciones, sino allí donde viven, estudian y trabajan cada día”, dijo.
En ese sentido, el Papa aseguró que la paz es un don “porque la recibimos de quienes nos precedieron en la historia” y además “es un bien por el que hay que dar gracias”. La paz, continuó, “es una alianza que nos confiere un compromiso común: honrarla cuando existe y procurarla cuando falta”.
“La paz, por último, es una promesa, porque sostiene nuestra esperanza en un mundo mejor y, como tal, es buscada por todas las personas de buena voluntad”, agregó.
Para alcanzarla definitivamente, la política juega un rol esencial. Por ello, el Santo Padre exhortó a los jóvenes líderes a encontrar “formas participativas que involucren a todos los ciudadanos, hombres y mujeres, en la vida institucional de los Estados”, para que sobre esas bases se pueda construir “la fraternidad universal” que se anuncia entre la juventud como “signo de un tiempo nuevo: su trabajo, de hecho, encuentra su máxima expresión cuando obra por una humanidad pacificada en la justicia”.
“Para alcanzar este fin, los invito a reflexionar sobre el hecho de que no habrá paz sin poner fin a la guerra que la humanidad libra contra sí misma cuando descarta a los débiles, cuando excluye a los pobres, cuando permanece indiferente ante los refugiados y los oprimidos. Sólo quien cuida de los más pequeños puede hacer cosas verdaderamente grandes”, dijo el Papa León.
Haciéndose eco de Santa Teresa de Calcuta, afirmó que “el mayor destructor de la paz hoy en día es el aborto”, animándoles a comprender que “ninguna política puede ponerse al servicio de los pueblos si excluye de la vida a quienes están por venir al mundo, si no socorre a quienes se encuentran en la indigencia material y espiritual”.
“Ante los numerosos retos del presente, recobren valor, recordando que no están solos en la búsqueda de la fraternidad universal; el único Dios nos da la tierra como hogar común para todos los pueblos”, concluyó, para luego impartir su Bendición Apostólica.




