La Compañía de Santa Teresa de Jesús (teresianas) fundada por el sacerdote español San Enrique de Ossó, ha iniciado los actos del 150 aniversario de su fundación, inspirada en una larga noche de desvelo el 2 de abril de 1876. 

Casi tres meses después de aquel día, en la solemnidad del Sagrado Corazón, nueve jóvenes se comprometieron a vivir en comunidad iluminadas por la figura de Santa Teresa y la misión de regenerar el mundo a través de la educación.  

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El pasado 27 de enero, la Catedral Basílica de la Virgen del Pilar en Zaragoza acogió una Eucaristía de apertura del 150 aniversario de una obra esencialmente educativa que abrió su primer colegio en 1877 y que hoy está presente en más de 20 países de América, Europa y África. 

La Compañía de Santa Teresa de Jesús se configura canónicamente como un instituto religioso apostólico de derecho pontificio y por sus diversas obras educativas han pasado más de 64.000 alumnos. Con la colaboración de casi 7.000 laicos, las teresianas dirigen 83 colegios, la mayoría de ellos en la América hispana.  

Su coordinadora general, la hermana Ángela Cuadra, expresó al inicio de la Eucaristía presidida por el Arzobispo de Zaragoza, Mons. Carlos Escribano, que este aniversario quiere celebrar “una historia tejida por el Espíritu con la diversidad de tantos hilos de entrega, servicio, audacia evangélica y fidelidad”. 

Asimismo, subrayó que este jubileo de la familia teresiana ha de entenderse como “un nuevo comienzo, un volver al ‘amor primero’, una invitación a dejarnos renovar por la inspiración fundante, a recrear el sueño de Enrique de Ossó. Una invitación a escuchar con nuevo ardor la llamada a seguir ‘enteresianando’ el mundo allí donde la vida nos ha sido confiada y donde está más amenazada”. 

“El tiempo urge y apremian las circunstancias” 

El lema escogido para celebrar el aniversario es que “el tiempo urge y apremian las circunstancias”, frase inspirada en palabras de su fundador. Con él quieren responder “a los desafíos actuales con audacia evangélica, prontitud y generosidad”, según expresó la hermana Cuadra en un comunicado.  

Por otro lado, el logo de los 150 años de la fundación de las teresianas, que representa una urdimbre de hilos entrelazados, simboliza una historia tejida por las personas que han formado parte este instituto en el pasado y el presente y que se mantiene abierta, dejando “espacio para los hilos que vendrán y que seguirán entrelazándose de forma creativa y novedosa”. 

“Inspiración, sentido y esperanza” 

El programa de actos se ha dividido en tres etapas tituladas Inspiración, Sentido y Esperanza.  

La primera, que tratará de hacer memoria de lo vivido hasta ahora, abarcará hasta el 2 de abril, el “día de la inspiración” de San Enrique de Ossó.  

En la segunda, se buscará fortalecer la identidad y el sentido de pertenencia de los miembros de la familia teresiana, consagradas y laicos, y tendrá lugar un encuentro internacional del 20 al 21 de junio de 2026. En él, consagrarán la institución a la Virgen de Montserrat, recorrerán los lugares en los que se inició esta misión apostólica en Tortosa y tratarán de escudriñar la forma de que nazcan nuevas obras teresianas en el futuro.  

Esta visión de futuro es la que ocupará a la institución teresiana en la tercera parte del 150 aniversario, enfocada en la esperanza.  

Además, a lo largo de este año compartirán cada día 15 de mes una oración, siguiendo la intuición de su fundador que promovía que este día se consagrara a orar, reflexionar y poner la vida en manos del Señor.