Sor Marta acaba de recibir en el convento benedictino de Santa Cruz, fundado en 1546 en Sahagún (España), una placa de YouTube que certifica los primeros 100.000 seguidores. En realidad, ya los ha superado y no es la plataforma donde su audiencia es más numerosa. En Instagram supera los 173.000 y en TikTok los 193.000.
Tiene 28 años y hace dos realizó su profesión perpetua. Al igual que la protagonista de la que es considerada película del año en España, "Los domingos", su despertar vocacional tuvo lugar en su adolescencia, antes de terminar sus estudios en el colegio.
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Tras dos experiencias intramuros y dos años de discernimiento, al cumplir los 18 escogió la fiesta de María Reina, el 22 de agosto de 2014, para su ingreso como novicia. Menos de un mes después abrió su canal de YouTube con una invitación: “Asómate para conocer la raíz de mi felicidad y lo que llena mi día a día de una manera clara, sencilla y dinámica”.
Esta aventura apostólica, que siempre tuvo una intención vocacional, no estaba exenta de temores sobre qué acogida podría tener y también sobre “cómo acompasarlo con la vida benedictina, que después de todo es la vocación principal”, explica la religiosa a ACI Prensa.
La abadesa le decía “a ver si consigues alguna vocación”, pero Sor Marta replicaba: “Yo eso no lo puedo hacer, y además tampoco voy a ir ‘a pescar’, porque eso queda muy mal, queda muy rancio”, explica. Sin embargo, la realidad es que de todo ese esfuerzo ya hay frutos concretos: al menos un ingreso y varias chicas más en discernimiento.
Jóvenes que viven de manera personal lo que la protagonista de “Los domingos”, película que Sor Marta ya tiene programado ver en las próximas semanas: “Me han hablado mucho de ella y, la verdad, prácticamente todo bien. Espero llevarme una grata sorpresa de que así es, de sentirme identificada y de ver la historia de tantas chicas a las que representa”.
Al mismo tiempo, sobre el despertar espiritual que se percibe en el mundo cultural español, Sor Marta ratifica que “desde hace unos años, sí que se ve a la juventud en búsqueda de la verdad, en busca de algo más, en busca de su sitio en el mundo también. Y en esa ecuación del sitio en el mundo también entra Dios”.
Recomendaciones vocacionales para jóvenes y padres
Sor Marta comparte que “uno de los temas que más me gusta hablar es de las vocaciones, porque es también un punto importante de nuestra vida y de este apostolado”.
Para quien tiene una inquietud vocacional a la vida religiosa, Sor Marta recomienda “ante todo, oración, por supuesto. Preguntarle al Señor qué quiere de cada uno”.
Después, no agobiarse, porque “la gente se frustra mucho cuando nota una intuición vocacional y no llega a la respuesta más o menos pronto”. También es importante tener paciencia y “cuando se siente esta posible llamada, cuidarse a nivel espiritual, a nivel sacramental”.
La última propuesta es “que hasta que no lo tengan un poco claro, un poco bastante claro, no lo compartan" con los padres porque suelen plantear muchas preguntas que, de manera prematura, “suponen demasiado ruido”.
De hecho, Sor Marta expone que “los padres que más ‘atacan’ entre comillas, no son los más ateos. Porque hay veces que el más ateo, agnóstico, dice: ‘Bueno, si a ti te hace feliz...’. Tiene como más apertura”, aunque hay casos de lo más diverso.
“Sorprendentemente, los padres que se oponen, por así decirlo, a la vocación de sus hijos, van todos los domingos a Misa”, añade Sor Marta, que considera que se trata de una actitud probablemente generada por miedo o desconocimiento.
En todo caso, anima a los padres de las personas que se plantean la vocación religiosa “mucha paciencia” y “dejar crecer a la persona”, porque el hijo “no deja de ser un pequeño adulto que está tratando de decidir qué quiere hacer con su vida”.
El “peligro” de aplazar la vocación por los estudios
En este sentido, también recomienda no presionar a las jóvenes que sienten la llamada vocacional durante el Bachillerato para que estudien, por ejemplo, una carrera antes de decidir. “Puede ser complicado y peligroso incluso”, explica Sor Marta.
El peligro estriba en que “eso puede implicar no cuidar la vocación” y eso lleva a la frustración y al arrepentimiento en muchos casos: “Nos han llegado correos, sobre todo de mujeres, ya con 50 años o más, que dicen: ‘Yo me lo planteaba de joven, pero me casé, tengo hijos, un marido’. Y ahora ya no es el momento”.
El apostolado digital es parte del “ora et labora”
Sor Marta planifica cada tres meses los contenidos que publica, ayudada por una gran encuesta anual a sus seguidores, pero sus publicaciones responden a cuatro pilares claros: “La vida cotidiana, la oración, la vocación y el Evangelio del Domingo”.
Los detalles sobre su vida del día a día constituyen uno de los mayores focos de atención, como explicar si los hábitos están marcados de alguna manera para no confundirlos en la colada. “Como yo lo vivo todos los días, no me doy cuenta de que eso concreto es súper desconocido y súper interesante”, reconoce.
Para poder realizar el apostolado digital, Sor Marta usaba su tiempo libre hasta hace poco. Pero, en coherencia con su repercusión, se le permite dedicar un día a la semana pues, subraya, “no deja de ser otro tipo de trabajo" en beneficio de la comunidad y se ajusta a la regla del ora et labora.
Los peligros del “estrellato” digital
No son pocas las ocasiones en que un religioso con proyección en redes sociales anuncia que sale de la vida religiosa. Sor Marta es consciente de ese peligro: “Efectivamente, yo me siento interpelada en decir; yo no soy mejor que estos”.
Al mismo tiempo, llama a no hacer interpretaciones precipitadas sobre los motivos que llevan a estas personas a cambiar de vida: “Desde fuera se sabe muy poco y muchas veces es un caso donde la misma comunidad no ha acogido una labor de redes y la personas se ha sentido sola", o tal vez "no ha tenido nada que ver con las redes” y es “una crisis de otro ámbito”.
En todo caso, tiene claro que “en el momento en que yo tenga una dificultad, se comunica a la madre abadesa, se habla, se busca acompañamiento” y se aborda como cualquier otra.
Sor Marta apenas ha tenido en las redes, a pesar de su éxito, dificultades con los seguidores. Los pocos comentarios desafortunados que haya podido recibir han sido “muy impersonales”, más propios “de bar” y a esos no responde.
Sin embargo, si percibe “que la persona está reflexionando y está quizás expresando un sufrimiento o una cosa que no le parece bien, hay veces que se puede contestar de buenas maneras”.
Y de esos diálogos o de otras publicaciones, surgen “muchos mensajes de personas que han vuelto a la fe o que han empezado a comprender ciertas cosas”, lo que constituye una de las mayores satisfacciones recibidas a través de este apostolado digital.




