En el conocido como Campo de los pastores, el enclave situado en Beit Sahour, a las afueras de Belén, se ha construido una nueva capilla dedicada a la Inmaculada Concepción, patrona de España.

Después de más de tres años de trabajo, la llamada “capilla española” ha sido oficialmente inaugurada el pasado 14 de enero en el lugar exacto donde los ángeles anunciaron a los pastores el nacimiento de Jesús.

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La construcción de esta nueva capilla, una pequeña huella de España en el corazón de Tierra Santa, forma parte de un significativo proyecto de renovación, con el propósito de responder al aumento de peregrinos y a la necesidad de preservar el área arqueológica vinculada a la Navidad.

Capilla española en el Campo de los pastores. Crédito: Cortesía de Miguel Ángel Laguna
Capilla española en el Campo de los pastores. Crédito: Cortesía de Miguel Ángel Laguna

El proyecto se impulsó en 2016 de la mano del arquitecto español Jaime Buhigas, del custodio fray Francesco Patton y de fray Marcelo Cicchinelli, y actualmente cuenta con tres capillas: la croata, la española, y una tercera más pequeña, llamada la “capilla árabe”, destinada a custodiar el Santísimo. 

El conjunto artístico de la nueva capilla, reflejo de la devoción mariana del pueblo español y de su apoyo secular a la Custodia de Tierra Santa, se confió al artista madrileño Miguel Ángel Laguna, experto en arte sacro. “Mi madre siempre dice que yo nací con un cachito de plastilina en las manos. Siempre insistía por ese camino, yo sólo quería pintar y hacer cosas de plastilina”, revela a ACI Prensa el artista especializado en arte sacro.

Miguel Ángel Laguna pintando una de las escenas de los lugares santos marianos en Tierra Santa. Crédito: Cortesía de Miguel Ángel Laguna
Miguel Ángel Laguna pintando una de las escenas de los lugares santos marianos en Tierra Santa. Crédito: Cortesía de Miguel Ángel Laguna

Un proyecto marcado por el conflicto en Tierra Santa

El encargo le llegó a través de la Comisaría de la Custodia de Tierra Santa en España y su intervención artística comenzó a finales de 2022, coincidiendo con uno de los momentos más delicados del conflicto en la región. Desde entonces, el camino no ha estado exento de obstáculos: “Ha costado mucho, porque los plazos allí y el ritmo de trabajo son distintos a los nuestros”, precisa.

El artista optó por realizar las obras en España, sobre tablas de madera, y transportarlas en avión hasta la capilla. Durante estos años de trabajo, Laguna ha sido de los pocos extranjeros que ha visitado Tierra Santa debido al conflicto en Oriente Medio. 

“He tenido la suerte, dentro de la desgracia de la guerra, de encontrarme los santos lugares vacíos. He podido rezar sin ningún tipo de reloj. La falta de peregrinos me brindó el espacio para empaparme sin prisa de los santos lugares”, comenta.

Imagen de la capilla por fuera. Crédito: Cortesía de Miguel Ángel Laguna
Imagen de la capilla por fuera. Crédito: Cortesía de Miguel Ángel Laguna

Un camino de fe junto a María

El corazón de la capilla es el presbiterio, concebido como “un verdadero itinerario teológico y espiritual”. En el centro se encuentra la imagen de la Inmaculada, con el Niño Jesús en brazos, la luna y la serpiente a sus pies. Alrededor, se disponen medallones circulares que componen un Via Matris con los principales santuarios marianos de Tierra Santa.

“La figura de María en mi vida es muy importante. Mis abuelas me enseñaron la importancia de María en la obra de la salvación, desde la sencillez y la humildad”, señala Laguna. Con estas obras, explica, “queríamos ayudar al peregrino a situarse en los lugares marianos conforme están hoy en los santuarios actuales”.

El taller del artista madrileño. Crédito: Cortesía de Miguel Ángel Laguna
El taller del artista madrileño. Crédito: Cortesía de Miguel Ángel Laguna

Esta experiencia ha sido para el artista madrileño una oportunidad para encontrarse con los pasajes de la vida de María que desconocía,“como el preanuncio del ángel en la fuente del pueblo de Nazaret, donde según la tradición sale corriendo asustada, o el momento en el que María sufre un espasmo al ver cómo la gente quiere tirar a Jesús por el precipicio”. De especial relevancia es para Laguna el medallón número 21, dedicado al abrazo de San Joaquín y Santa Ana. 

El artista explica que el “arte sacro no es un arte decorativo. Si deja de lado su misión real, que es acercar al creyente, no tiene ningún sentido”, afirma. Su obra, añade, está cargada de simbolismo: “Todo tiene un hilo conductor, todo está enlazado”.

La consagración del altar de la capilla española está prevista para los próximos meses y pondrá el broche final a un proyecto que, en palabras del propio artista, ha sido tanto un desafío profesional como un auténtico camino de fe.