El P. Enio Ramalho Esteves, sacerdote misionero salesiano que evangelizaba en la Amazonía de Ecuador, falleció el 26 de enero en un accidente aéreo, junto al secretario parroquial Roberto Wisum y el piloto Danny López.
El accidente de la avioneta en la que iban los tres ocurrió alrededor de las 6:00 p.m. (hora local) en la comunidad de Wishim, cantón Taisha, en la provincia de Morona Santiago, en la Amazonía ecuatoriana.
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De acuerdo a una nota de las Obras Misionales Pontificias (OMP), la avioneta se dirigía hacia la misión de Wasakentsa, donde los fallecidos iban a pasar la noche. El accidente ocurrió cuando la aeronave intentaba despegar. Tras el impacto y la posterior explosión, acudieron personas de la comunidad de Wishim, para intentar brindar ayuda. Hasta el momento, las causas del accidente no han sido determinadas.
El Obispo del Vicariato Apostólico de Méndez, Mons. Néstor Montesdeoca, presidió este 28 de enero la Misa de exequias de los fallecidos en la Catedral Santuario Nacional Purísima de Macas.

“El Señor nos ha convocado en esta iglesia catedral a través de un misterio de dolor, de un misterio que nos ha desconcertado desde anteayer por la noche cuando supimos del accidente fatal, en el que perdieron la vida nuestro querido Padre Enio Ramalho Esteves”, así como el secretario parroquial y el piloto, dijo el prelado al iniciar la Eucaristía, concelebrada por los sacerdotes del vicariato y por el P. Marcelo Farfán, Inspector Salesiano de la Inspectoría Sagrado Corazón de Jesús - Ecuador.
El obispo expresó su tristeza “por esta inesperada y repentina partida, sobre todo de nuestro querido misionero, venido de tierras lejanas para testimoniar a Jesucristo y anunciar el Evangelio, especialmente aquí en el Vicariato Apostólico de Mendez, a nuestros pueblos Shuar y Achuar”.

El prelado destacó que "el Padre Enio, al igual que Cristo, no sólo ha muerto, ha dado la vida y celebramos la Pascua, ese paso de la muerte a la vida, para que desde la presencia de Dios interceda por nosotros, bendiga a su familia allá en su natal Timor Oriental, a la inspectoría salesiana en Ecuador y al Vicariato Apostólico de Mendez”.
El vicario apostólico hizo votos para que el Señor “nos permita continuar la obra que queda trunca, iniciada por él y que Dios permita que tenga continuidad y nos bendiga con vocaciones, sobre todo misioneras”.
El Cardenal Luis Cabrera, Arzobispo de Guayaquil, también manifestó su pesar por la partida del sacerdote misionero salesiano, y agradeció a Dios “por el don precioso de su vida y vocación sacerdotal”. También y expresó su “solidaridad a la comunidad de Salesianos de Don Bosco y a todos sus familiares y amigos”.
¿Quién fue el sacerdote salesiano Enio Ramalho Esteves?
El P. Enio Ramalho Esteves fue un sacerdote misionero salesiano nacido el 7 de mayo de 1979 en Iliomar (Timor Oriental). Tenía 46 años.
Siendo muy joven, sufrió la muerte de su padre en un accidente automovilístico. Tras la tragedia, fue acogido en el Orfanato Don Bosco de Lospalos, donde continuó sus estudios mientras vivía con los Salesianos.
Este período de formación moldeó profundamente su fe, carácter y vocación, según señala el P. Mario de Sousa, sacerdote salesiano de Timor Oriental y amigo del P. Enio, en una biografía enviada a ACI Prensa por la Inspectoría Salesiana de Ecuador.

La agencia Info Salesiana indica que el P. Enio Ramalho Esteves fue ordenado sacerdote el 24 de mayo de 2014 en la Misión Salesiana de Bomboiza, en Ecuador, país al que llegó en 2008.
En la Misión Salesiana Santo Domingo Savio de Bomboiza, donde estuvo entre 2014 y 2017, fue vicario, consejero, párroco y ecónomo. En la Misión Salesiana de Yaupi fue luego director, ecónomo y párroco entre 2017 y 2020.
En 2023 fue enviado a la Comunidad Beato Ceferino Namuncurá de Wasakentsa, donde era párroco y vicario.
“El padre Enio fue un sacerdote entregado con todo el corazón a la misión, especialmente entre los pueblos Shuar y Achuar, a quienes amó y sirvió con fidelidad evangélica. Su vida estuvo marcada por un ideal claro y constante: anunciar la Palabra de Dios a los niños y jóvenes, acompañarlos en su crecimiento humano y espiritual, y hacerles sentir que Dios camina con ellos”, señala el texto que lleva la firma de Juan Flores SDB, secretario inspectorial.




