La Biblioteca Apostólica Vaticana ha incorporado a sus colecciones un manuscrito de extraordinario valor histórico y filológico, considerado desaparecido desde finales del siglo XVIII.
El códice, adquirido recientemente en la librería antiquaria Inlibris de Hugo Wetscherek, en Viena, ha sido identificado como el Palatinus Latinus 851, un volumen perteneciente originalmente a la célebre Biblioteca Palatina de Heidelberg, conservada en gran parte en en los archivos vaticanos desde 1623.
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La operación fue posible tras la intervención del director de la Universitätsbibliothek de Heidelberg, Jochen Apel, quien alertó al Prefecto de la Biblioteca Vaticana, el P. Mauro Mantovani, tras comprobar que el manuscrito había salido a la venta en el mercado anticuario. Gracias a ese aviso, la Biblioteca Vaticana pudo adquirir el códice y devolverlo a su fondo original.
El manuscrito, realizado en papel, consta de 115 folios más dos hojas de guarda y contiene cinco vidas de santos —Ciriaco, Galo, Mauro abad, Goar y Burcardo, obispo de Worms— así como la Historia Langobardorum de Pablo Diacono.
El volumen resulta especialmente relevante por la rareza de los textos hagiográficos
Según un comunicado de la Biblioteca Apostólica del Vaticano, el volumen resulta especialmente relevante por la rareza de los textos hagiográficos. Fue copiado por varios escribas y producido en Alemania a comienzos del siglo XVI, probablemente en Worms, una hipótesis reforzada por la selección de los santos incluidos.
El documento conserva además una encuadernación fechada en 1556, de la que se mantienen los dos planos con el retrato del elector palatino Ottheinrich, una figura clave en la historia de la Biblioteca Palatina.
El valor de la adquisición reside sobre todo en que el volumen ha podido ser identificado sin duda como el Pal. lat. 851, un manuscrito al que se le había perdido la pista tras la revisión de los fondos realizada en 1798.
El códice había llegado a Roma en 1623, junto con miles de manuscritos provenientes de la Biblioteca Palatina, de Heidelberg que fue considerada la biblioteca más importante del Renacimiento en el Sacro Imperio Romano Germánico. Fundada en la década de 1430, se convirtió en un símbolo del conocimiento humanista y del protestantismo en Europa.
En 1623, Leone Allacci, Scriptor Graecus (es decir, la persona que creó el inventario del fondo de manuscritos griegos) organizó un gran traslado de documentos de estos fondos a la Biblioteca Vaticana.
Fue una donación que hizo Maximiliano I de Baviera al Pontífice en agradecimiento por el apoyo recibido por parte de la Sede Apostólica durante la Guerra de los Treinta Años.
La identificación del manuscrito ha sido confirmada gracias a los inventarios históricos de los fondos palatinos, así como por las numerosas signaturas y ex libris conservados en las hojas de guarda, que documentan su paso por importantes coleccionistas desde finales del siglo XVIII hasta la actualidad, entre ellos Frederick North, quinto conde de Guilford, Sir Thomas Phillips y Maurice Burrus.
La operación, descrita por el Vaticano como “cultural y científicamente de gran importancia”, se llevó a cabo en apenas unos días gracias a la estrecha colaboración entre la Universitätsbibliothek de Heidelberg, la Biblioteca Apostólica Vaticana y la librería Inlibris, con el objetivo común de devolver el manuscrito a la institución que conserva el fondo al que históricamente pertenece y ponerlo de nuevo a disposición de los investigadores.
Esta recuperación se inscribe en una larga tradición de cooperación entre la Biblioteca Vaticana y Heidelberg.
Según el comunicado publicado por el Vaticano, en 1886, con motivo del quinto centenario de la fundación de la universidad alemana, el Papa León XIII envió como obsequio los primeros catálogos impresos de los manuscritos de la Biblioteca Palatina.
Un siglo después, numerosos volúmenes vaticanos fueron prestados para una gran exposición en la Heiliggeistkirche de Heidelberg.
Más recientemente, en 2010, ambas instituciones lanzaron juntas el proyecto piloto de digitalización de la Biblioteca Palatina, dentro del portal http://digi.vatlib.it, para preservar y hacer accesibles estos tesoros documentales.
Con la recuperación del Pal. lat. 851, una pieza clave de ese legado vuelve ahora a su lugar natural, reforzando el papel de la Biblioteca Apostólica Vaticana como custodia y servidora del patrimonio escrito de la humanidad.




