Desde el 24 de enero, Mons. Josef Grünwidl es oficialmente el nuevo Arzobispo de Viena. En una solemne Misa celebrada en la catedral de San Esteban, el prelado recibió la consagración episcopal de manos del Cardenal Christoph Schönborn, quien estuvo al frente de la archidiócesis durante tres décadas.
Poco más de tres meses han transcurrido desde que el Papa León XIV colocó a Mons. Grünwidl, de 62 años, al frente de la arquidiócesis más poblada de Austria. El nuevo arzobispo fue presidente del Consejo Sacerdotal de Viena y vicario episcopal del vicariato sur de la Arquidiócesis de Viena antes de ser nombrado administrador apostólico.
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El arzobispo ha desempeñado numerosos cargos en la arquidiócesis desde su ordenación en 1988, incluyendo los de párroco y moderador parroquial. También fue secretario del Cardenal Schönborn de 1995 a 1998, al comienzo de su mandato como arzobispo de Viena.
Alrededor de 3.000 fieles participaron en la consagración episcopal y en la investidura del nuevo arzobispo, en un ambiente de júbilo y con una gran acogida, según informó la Conferencia Episcopal de Viena.
En su sermón, el Cardenal Schönborn le aconsejó custodiar un corazón atento “a Dios, a la propia conciencia y a los demás”. Además, le pidió también escuchar a la gente sencilla y a “quienes te dicen con honestidad las cosas desagradables”.
Además del Cardenal Christoph Schönborn, en la consagración participaron el Arzobispo de Salzburgo, Mons. Franz Lackner y el Obispo de Litoměřice, Stanislav Přibyl, quienes le impusieron las manos antes de ungir la cabeza del nuevo arzobispo con el crisma y entregarle el báculo episcopal.
Después de agradecer a los presentes por su participación en la ceremonia, Mons. Grünwidl, quien fue organista de concierto, explicó que su servicio como arzobispo consiste en “hacer resonar la melodía de Dios, la partitura del Evangelio, en la propia vida y en la de muchas otras personas, inspirados y entusiasmados por nuestro director, el Espíritu Santo”.
Además, subrayó que “cada persona es una nota importante, y juntos hacemos resonar la melodía de Dios, su canto de amor, su canto de protesta y su canto pascual de esperanza”.
Para el nuevo arzobispo, su nueva consagración no le convierte en la persona “más importante” de la Arquidiócesis de Viena. Porque, aseguró, “en la Iglesia no se trata de quién está al frente y en la cima, sino de quién es grande en el amor”.
El domingo 25 de enero, Mons. Grünwidl celebró su primera Misa como arzobispo en el Seminario de Viena, en la que los protagonistas fueron cerca de 100 personas víctimas de la pobreza, enfermedad o marginación, atendidas por Cáritas.
Con este gesto, el Arzobispo de Viena instó a que los marginados de la sociedad sean en centro de atención, y recordó que “los necesitados ocupan un lugar muy destacado en la Biblia, porque en ellos encontramos a Dios mismo”.
Según la radiodifusión pública austriaca, ORF, Grünwidl fue miembro de la controvertida “Iniciativa Pastoral”, un grupo católico disidente fundado en Austria en 2006 con un llamado a la “desobediencia” en ciertos temas eclesiásticos. El grupo aboga por la ordenación de mujeres, el celibato sacerdotal opcional y la comunión para los divorciados vueltos a casar y los miembros de otras confesiones cristianas.
ORF informa que Grünwidl, quien no figura entre los miembros actuales de la “Iniciativa Pastoral”, ha “enfatizado recientemente que el celibato es una forma de vida elegida conscientemente por él personalmente, pero ‘no una cuestión de fe’ y, por lo tanto, no debería ser un requisito obligatorio para los sacerdotes”.




