La Arquidiócesis de Los Ángeles presentó el sábado 24 su 12.º evento anual OneLife LA en la Catedral de Nuestra Señora de los Ángeles. El evento incluyó un saludo del arzobispo José Gómez, presentaciones en la plaza de la catedral a cargo de destacados oradores católicos, música y una caminata de un kilómetro y medio por los alrededores.
El arzobispo celebró una Misa de Réquiem por los No Nacidos al finalizar la caminata. Si bien la oposición al aborto es una motivación clave del evento, los organizadores enumeraron otras ocho áreas de enfoque: personas sin hogar, trata de personas, fin de la vida, acogida familiar y adopción, medio ambiente, personas con discapacidad, racismo e inmigración.
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El evento también incluyó la entrega de una subvención del doctor Tirso del Junco de 10.000 dólares a los Caballeros de Colón para ayudar a mujeres embarazadas en situaciones de crisis.
En una bienvenida bilingüe a los participantes, Mons. Gómez hizo referencia al próximo 250 aniversario de los Estados Unidos y declaró que el país se fundó sobre “la verdad de que Dios ha dotado a todos los hombres y mujeres con el derecho a la vida”.
Es responsabilidad del gobierno garantizar los derechos de sus ciudadanos, continuó, pero enfatizó que OneLife LA no era un movimiento político, sino religioso, “una conmoción del corazón y la conciencia… donde cada vida humana es sagrada”.
Isaac Cuevas, director senior arquidiocesano de la Oficina de Vida, Justicia y Paz, organizador de OneLife LA, dijo que el evento tuvo una participación “asombrosa” de casi 5.000 personas para “defender la dignidad de cada vida humana”.
Continuó: “Creemos que OneLife LA acerca a los participantes a su fe y crea un sentido de comunidad en nuestra ciudad en torno a los temas provida”.
Cuevas afirmó que OneLife LA es única entre las caminatas provida del país, ya que "nos centramos en una amplia gama de temas de la vida, como el cuidado de los ancianos y la preocupación por la persecución de los cristianos; observamos lo que sucede en el país y en todo el mundo".
Entre los asistentes se encontraban miembros de comunidades religiosas, incluyendo las Hermanas Carmelitas de la Alhambra. Tres participaron en el evento y la caminata en la plaza, y diez en la Misa posterior.
La Hermana Teresa Christine comentó que la comunidad participa en el evento cada año, ya que es "una hermosa oportunidad para estar con otros católicos, defender la vida y estar unidos en el amor por cada vida humana".
A las hermanas les agrada interactuar con otros católicos que conocen en el evento, comentó, ya que "nos encanta ver la pasión de todos y escuchar sus historias". Comentó que entre los participantes con los que habló se encontraba una joven que anteriormente se había identificado como a favor de que la mujer decida si aborta o no, pero que ahora había cambiado de opinión y participaba en su primera caminata provida.
Ken Rose, diputado estatal de California para los Caballeros de Colón, recibió la subvención del Dr. Tirso del Junco en nombre de la organización católica. Indicó que el dinero se distribuiría entre 20 centros provida para embarazadas en la zona de Los Ángeles, incluyendo la compra de ecógrafos.
Otros oradores del evento fueron Sofía Alatorre González, víctima de quemaduras, quien relató la historia de su lesión, y Nora Yesenia, educadora provida, quien relató sus recientes dificultades durante el embarazo y presentó a su pequeña hija Victoria al público.
“Nos necesitamos unos a otros”
El obispo de El Paso, Mark Seitz, fue el orador de clausura, quien lamentó: "Hemos perdido la idea de que cada vida humana es una bendición y que tenemos obligaciones los unos con los otros".
Entre estas personas, dijo, se incluyen los no nacidos, los enfermos, los ancianos, los encarcelados y otros: "Cada persona es una bendición de Dios".
“Nos necesitamos unos a otros”, afirmó, contando la historia de cómo creció en una familia de 10 hijos y cómo su padre los abandonó, para regresar 40 años después. A pesar de los defectos de su padre, la familia lo cuidó durante un largo período de deterioro mental, que terminó con su muerte a los 93 años en 2024. Concluyó: “Nos necesitamos unos a otros” y que no habría cambiado por nada el tiempo que pasó con su padre.
Concluyó: “Alabado sea Jesucristo, quien nos amó incluso cuando nosotros no lo amábamos”.
Durante la caminata hubo personas que se manifestaron en contra, relató la hermana Teresa Christine. Sin embargo, dijo: “Él nos abucheaba y nosotros le gritábamos: ‘Los amamos de todas formas’. Nuestra respuesta fue de amor”.
Publicado originalmente en EWTN News. Traducido y adaptado por el equipo de ACI Prensa.




