El Equipo Diocesano de Pastoral Aborigen de Neuquén (Argentina) se pronunció ante las acusaciones del Gobierno Nacional contra el pueblo mapuche, a quienes adjudican la responsabilidad por los incendios que arrasaron con miles de hectáreas en la Patagonia. 

El fuego se inició hace más de una semana en la Patagonia norte, más precisamente en Chubut, donde pese a la caída de algunas precipitaciones la situación continúa siendo crítica, con más de 21.000 hectáreas quemadas, cientos de evacuados y viviendas destruidas. Más de 600 personas trabajan sin descanso para controlar las llamas.  

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Las causas del incendio aún se encuentran en investigación, y aunque la fiscalía identificó “elementos suficientes para presumir una intervención humana deliberada”, la Fiscal General de Lago Puelo (Chubut), Doctora Débora Barrionuevo, explicó el 8 de enero en diálogo con Radio Mitre que aún no hay información concreta sobre los responsables del incendio.  

“Sí hay personas que llamaron diciendo que vieron el fuego, que vieron el humo, pero nadie que nos pueda indicar sobre alguna persona o grupo de personas concreto”, detalló.  

Sin embargo, a través de su cuenta de X, el Ministerio de Seguridad Nacional aseguró: “Los indicios preliminares indican que estos delitos estarían vinculados a grupos terroristas autodenominados mapuches, con antecedentes de atentados contra la seguridad pública y la propiedad privada, bajo la modalidad de terrorismo ambiental”.  

Ante este escenario, el Equipo de Pastoral Aborigen emitió el comunicado “No es lícito sembrar sospechas sobre pueblos enteros”, para hacer frente a las “graves acusaciones públicas realizadas por autoridades del Gobierno Nacional.  

En primer lugar, el comunicado señala que se trata de afirmaciones sin pruebas, “gratuitas, carentes de información verificable y de pruebas fehacientes presentadas ante la Justicia o ante la sociedad”.   

Asimismo, indica que al hablar de “indicios preliminares” no precisan hechos, responsables concretos ni evidencias objetivas. Al respecto, expone: “En un Estado de Derecho, nadie puede ser acusado públicamente sin pruebas claras y sin el debido proceso legal. La presunción de inocencia no es una concesión, sino un principio básico de justicia”.  

En segundo lugar, la pastoral afirma que se trata de “una acusación absurda e irracional”, ya que vincula a los pobladores mapuche con el incendio de la naturaleza.   

Al respecto, señala: “El pueblo Mapuche mantiene una relación histórica, cultural y espiritual con el territorio, la tierra, el bosque y el agua. Destruir la naturaleza sería dañarse a sí mismos, afectar su forma de vida, su sustento y su identidad. Quien conoce mínimamente su cosmovisión sabe que el cuidado del territorio es un valor central”.  

Como tercer punto, desde la Iglesia Católica denuncian la “estigmatización y criminalización”, al subrayar que “este tipo de discursos no son neutrales: estigmatizan, criminalizan y alimentan el prejuicio social contra un pueblo entero”.   

De este modo, “se construye un enemigo interno sin fundamento, desviando la atención 

de las verdaderas causas estructurales de los incendios forestales: el cambio climático, la falta de prevención, la desinversión en políticas ambientales, los intereses económicos sobre los territorios y la precarización de quienes combaten el fuego”.  

Desde el compromiso de no callar frente a la injusticia, la Pastoral Aborigen recuerda que “la verdad los hará libres” y sostiene que “no es lícito sembrar sospechas sobre pueblos enteros para justificar políticas represivas o encubrir responsabilidades”.   

“La paz social no se construye con acusaciones infundadas, sino con verdad, justicia y diálogo”, recuerda el comunicado, llamando a la responsabilidad en el uso de la palabra pública, y al respeto hacia el pueblo mapuche, “a sus Comunidades y a los pobladores de la región, que hoy sufren el fuego, las pérdidas materiales y el dolor, y no merecen ser señalados como culpables sin fundamento”.  

Finalmente, el Equipo de Pastoral reafirma su cercanía y solidaridad con las comunidades mapuche y con todas las personas afectadas por los incendios.