Con distintas expresiones culturales, Chile conmemora 50 años de la Vicaría de la Solidaridad, organismo creado en enero de 1976 para defender los Derechos Humanos durante la dictadura de Augusto Pinochet.  

Impulsada por el entonces Arzobispo de Santiago, Cardenal Raúl Silva Henríquez, la vicaría creada bajo las normas del Derecho Canónico se convirtió en una institución clave para su época, acompañando y acogiendo a perseguidos políticos y a los familiares de detenidos, desaparecidos y asesinados.  

Recibe las principales noticias de ACI Prensa por WhatsApp y Telegram

Cada vez es más difícil ver noticias católicas en las redes sociales. Suscríbete a nuestros canales gratuitos hoy:

Desde allí se presentaban recursos ante la justicia y daban sustento a las familias de las víctimas para sobrevivir. Con más de 100 funcionarios entre los que se encontraban abogados, trabajadores sociales, religiosos y sociólogos, su trabajo se mantuvo vigente hasta 1992, cuando en Chile ya se había recuperado la democracia.  

Entre sus tareas estaba la de presentar recursos de amparo a favor de los detenidos, organizar comedores, bolsas de trabajo y talleres para subsistir. También fue el espacio de reuniones para agrupaciones como los Familiares de Ejecutados Políticos y la de Familiares de Detenidos Desaparecidos.  

Su trabajo permitió recabar testimonio de detenciones de miles de personas, e incluso determinar la forma de operar de los dictadores, pero también puso en riesgo a sus colaboradores: dos de ellos fueron secuestrados y asesinados.  

El archivo de la Vicaría de la Solidaridad fue fundamental para la elaboración del Informe de Verdad y Reconciliación, que en 1991 dio a conocer la primera cifra de víctimas y de desaparecidos, y aún hoy es consultado por jueces en causas de violaciones a Derechos Humanos ocurridas bajo el régimen de Pinochet, y por las propias víctimas como forma de reconstruir la memoria.  

En conmemoración de los 50 años de la vicaría, el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos de Santiago inauguró este 10 de enero una exposición de fotografías sobre la historia de la vicaría, titulada ”Memoria y Verdad: Vicaría de la Solidaridad a 50 años de su creación”, que estará disponible para ser visitada de forma gratuita hasta el 3 de abril en la explanada del Museo.  

También en este aniversario especial, la Orquesta Sinfónica Estudiantil del Departamento de Música de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile, y el grupo Tempo Sur, interpretaron la Cantata de los Derechos Humanos.  

La obra fue interpretada el 5 de octubre a sala llena en el Teatro Nacional Chileno, en una velada organizada por la Vicerrectoría de Extensión y Comunicaciones de la U. de Chile en conjunto con la Fundación de Documentación y Archivo de la Vicaría de la Solidaridad.  

Compuesta en 1978 con ocasión del Simposio Internacional sobre Derechos Humanos realizado en Santiago mientras Chile se encontraba bajo el régimen de Pinochet, la cantata simboliza desde entonces la defensa de la democracia y la dignidad humana.   

La letra de la Cantata fue escrita por el sacerdote de la Congregación de los Sagrados Corazones, P. Esteban Gumucio —fallecido en 2001— y la música fue creada por un joven compositor de esa época, Alejandro Guarello, quien estuvo presente en la noche del concierto.  

Al inicio del concierto, la rectora de la Universidad de Chile señaló: “La Vicaría supo llevar la paz en su frente, y sin duda tuvo una historia de humilde grandeza. Fue también canto de dolor y esperanza”.  

“Tomó la voz de quienes estaban silenciados, muchas veces con la muerte y otras con la persecución, promovió la justicia, brindó amparo y dio un ejemplo luminoso de humanidad. Allí donde se intentó imponer el miedo, la Vicaría resistió con valor y demostró que cada vida importa y que la dignidad humana es irrenunciable. Educar para los Derechos Humanos y la democracia es uno de los compromisos esenciales de la U. de Chile”, añadió.  

La Federación de Estudiantes de la Pontificia Universidad Católica de Chile conmemoró esta fecha especial con una carta al director del periódico El Mercurio destacando el rol de la Vicaría en la lucha contra el miedo, el abuso y el desamparo.  

A 50 años de su creación, señala la carta, la Vicaría de la Solidaridad “permanece como el testimonio de una fe que no preguntó por filiaciones, sino que socorrió cuando la ley se volvió miedo”.  

“Bajo el amparo del Cardenal Silva Henríquez, la Iglesia no pasó de largo: se transformó en un refugio que priorizó la dignidad de las personas por sobre cualquier cálculo político u orden autoritario”, valora. 

“La efeméride del legado de la Vicaría nos obliga a pensar en la solidaridad como el valor compartido, que no pregunta por preferencias ni agendas valóricas, porque la solidaridad no elige, y se reparte sin escatimar en empatía”, concluye. 

El golpe de Estado en Chile tuvo lugar el 11 de septiembre de 1973. Se trató de una acción militar llevada a cabo por las Fuerzas Armadas, conformadas por la Armada, la Fuerza Aérea, el Cuerpo de Carabineros y el Ejército, para derrocar al gobierno de la Unidad Popular, encabezado por el presidente Salvador Allende. 

A partir de ese momento, Augusto Pinochet dirigió el país por 17 años mediante un régimen dictatorial. En 1988, a través de un plebiscito, la población chilena votó para darle fin a la dictadura y convocar a elecciones bajo el sistema democrático.