Entre las innumerables obras literarias y cinematográficas que han explorado la vida de Cristo, basándose en los relatos de los cuatro evangelistas y otros, sólo unas pocas se han centrado en los primeros años de la vida de Jesús. Uno de los ejemplos más conocidos es Cristo el Señor: Fuera de Egipto, de la autora estadounidense Anne Rice, que presenta una biografía imaginativa del niño Jesús inspirada tanto en los evangelios canónicos como en los apócrifos. 

Los textos apócrifos ofrecen narraciones sobre la infancia de Jesús que no pertenecen al canon de la Iglesia; sin embargo, su impacto sigue siendo evidente en la cultura cristiana popular, así como en otras religiones. Así lo explica en una entrevista con ACI MENA —agencia de noticias para el mundo árabe de EWTN News— el obispo Joseph Toma, de la Arquidiócesis Caldea de Kirkuk y Sulaimaniyah.  

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El obispo Toma enfatizó que los escritos apócrifos no son documentos secretos ocultados por las autoridades eclesiásticas para monopolizar la verdad. Más bien, pertenecen a diferentes géneros literarios que recopilan dichos, visiones y narraciones más cercanas al mito que a la proclamación del Evangelio, y estuvieron ausentes de los evangelios canónicos por un proceso más cercano a la selección natural que a la censura oficial. 

Señaló la diversidad en sus orígenes y en los idiomas en los que fueron escritos, incluyendo el griego, el georgiano, el copto, el etíope, el latín, el arameo y el árabe. Algunos de ellos, especialmente los relacionados con la infancia de Jesús, gozaron de amplia circulación y una clara popularidad a través de diversas tradiciones y leyendas cuyos rastros persisten hasta nuestros días.  

“La presencia del burro y el buey en el pesebre, a pesar de su ausencia en los evangelios canónicos, destaca como el ejemplo más famoso de su influencia”, dijo, señalando que aparecen en el Evangelio Apócrifo de Mateo con una referencia explícita a la profecía de Isaías (1,3).  

También está el Protoevangelio de Santiago, que relata la historia del nacimiento y la vida de María, y el Evangelio de la Infancia, que, según Toma, ofrece encantadores relatos de los asombrosos milagros del niño Jesús —como hacer pájaros de barro y luego darles vida—, así como la severa reprimenda de José al joven Jesús por abusar de sus poderes.  

Continuó: “En el Evangelio Árabe de la Infancia, Jesús ayuda a su custodio, el carpintero, cortando tablas de madera a la longitud adecuada. También abundan los milagros que acompañan las aventuras de José, María y Jesús en Egipto, donde la presencia del joven Jesús a menudo produce curaciones, ya sea tocando sus vestiduras o cualquier objeto relacionado con él”.  

Señaló que los evangelios apócrifos de la infancia a veces incluyen pasajes de una belleza y maravilla impactantes, como el momento de gran silencio cósmico y luz radiante descrito por el Protoevangelio de Santiago en el momento del nacimiento de Cristo, “cuando todo se congela ante lo indescriptible... antes de que la historia reanude su curso”.  

Sin embargo, más allá de la alegría que acompaña a las narraciones de la infancia de Jesús y la abundancia de milagros que relatan, estos textos tienden, en última instancia, a confinar la historia de Jesús a un mundo de maravillas y, por lo tanto, a leyendas muy alejadas de la Buena Nueva y su proclamación. 

Traducido y adaptado por el equipo de ACI Prensa. Publicado originalmente en ACI MENA.