El custodio de Tierra Santa, P. Francesco Ielpo, celebró la Solemnidad de la Epifanía del Señor en la ciudad de Belén, desde donde señaló que a través de los Reyes Magos el Niño Jesús se manifestó “como luz para todos los pueblos”.

El fraile franciscano celebró la Misa en la iglesia de Santa Catalina, la cual queda contigua a la Basílica de la Natividad, donde la tradición afirma que está el lugar donde nació Cristo.

Recibe las principales noticias de ACI Prensa por WhatsApp y Telegram

Cada vez es más difícil ver noticias católicas en las redes sociales. Suscríbete a nuestros canales gratuitos hoy:

"Celebrar la Epifanía aquí, en Belén, significa dejarnos tocar por el corazón mismo del misterio que la Iglesia contempla hoy: la manifestación de Cristo como luz para todos los pueblos”, afirmó el P. Ielpo.

Según informó Vatican News, el custodio de Tierra Santa animó a los fieles a pedir a Dios “la gracia de convertirnos en hombres y mujeres iluminados, capaces de iluminar nuestras decisiones, nuestras relaciones y las heridas de la historia”.

“Como los Reyes Magos, aprendamos a dejarnos guiar, a detenernos en la adoración y a emprender otro camino: el que nace del encuentro con el Señor”, expresó en su homilía. 

El sacerdote franciscano explicó que las lecturas del día presentan “el gran drama” de la humanidad, que es la confrontación de la luz y la oscuridad, la aceptación y el rechazo, la alegría y el miedo. “La búsqueda violenta de Herodes contrasta con la búsqueda confiada de los Magos”, indicó.

Por ello, señaló, la Epifanía enseña que “no hay neutralidad ante Cristo: o se lo acepta o se lo rechaza. Mateo nos muestra cómo el rechazo, representado por Herodes, crece progresivamente hasta volverse agresivo y sanguinario”.

Sobre la estrella que guio a los sabios de Oriente, el P. Ielpo dijo que es “una señal luminosa que hay que seguir para alcanzar la luz de Cristo. Una luz que no ciega, sino que sana; que no domina, sino que acompaña; que se adapta incluso a los ojos cansados ​​y heridos del hombre”.

De acuerdo con el medio vaticano, en su homilía el custodio de Tierra Santa citó también a San Agustín, quien recordó que la Navidad tiene lugar en invierno, cuando el sol es más débil, precisamente para indicar la dulzura de la luz de Jesús hacia la fragilidad del ser humano.