Tras celebrar la Misa de la Solemnidad de la Epifanía del Señor en la Basílica de San Pedro, el Papa rezó este martes 6 de enero el ángelus y lanzó un firme llamamiento a favor de la paz, exhortando a abandonar “la industria de la guerra” y a afirmar, en su lugar, “la artesanía de la paz”.
“Que crezca su Reino, que se cumplan en nosotros sus palabras, que los extraños y los adversarios se conviertan en hermanos y hermanas, que en lugar de las desigualdades haya equidad, que en vez de la industria de la guerra se afirme la artesanía de la paz. Artesanos de esperanza, caminemos hacia el futuro por otro camino”, exhortó León XIV.
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La esperanza cristiana “debe tener los pies en la tierra”
En su alocución, el Pontífice vinculó este mensaje con el significado profundo de la Epifanía —“manifestación”— y con el espíritu del Jubileo, subrayando que la esperanza cristiana “debe tener los pies en la tierra” aunque “viene del cielo” porque debe “generar aquí abajo una historia nueva”.
Asomado al balcón de la Logia central del Palacio Apostólico, desde el que saludó a los fieles por primera vez el pasado 8 de mayo cuando fue elegido Pontífice, León XIV recordó que el Jubileo “nos ha recordado esta justicia basada en la gratuidad”.
Encierra, señaló, una llamada a “reorganizar la convivencia, a redistribuir la tierra y los recursos, a devolver ‘lo que se tiene’ y ‘lo que se es’ a los sueños de Dios, más grandes que los nuestros”.
Al comentar el relato evangélico de los magos, destacó el valor simbólico de los dones ofrecidos al Niño Jesús —oro, incienso y mirra— como expresión de una entrega total.En los regalos de los magos, añadió, se refleja “lo que cada uno de nosotros puede poner en común, lo que ya no se puede guardar para sí mismo, sino compartir, para que Jesús crezca entre nosotros”.
En este contexto, el Pontífice insistió en que en Jesús “ha aparecido la verdadera vida, el hombre viviente”, una vida abierta a la comunión y capaz de transformar la realidad. De este modo, animó a los cristianos a ser “artesanos de esperanza”, capaces de “caminar hacia el futuro por otro camino”, siguiendo el ejemplo de los magos.
Finalmente, tras el rezo mariano, el Pontífice dirigió un saludo especial a los niños y jóvenes de todo el mundo, con motivo de la Jornada Misionera de la Infancia, agradeciéndoles su oración por los misioneros y su compromiso solidario con los coetáneos más desfavorecidos.
“Quiero saludar y dar las gracias a todos los niños y jóvenes que en tantas partes del mundo rezan por los misioneros y se esfuerzan por ayudar a sus compañeros más necesitados”, afirmó el Pontífice. El Santo Padre recordó también a las comunidades cristianas de Oriente que celebrarán al día siguiente la Navidad según el calendario juliano a las que dirigió un deseo de serenidad y paz, extendiéndolo a sus familias.




