Cuatro obispos alemanes se distanciaron de la presión del polémico Camino Sinodal de la Iglesia Católica en Alemania para crear un “consejo sinodal” permanente, en vez de apelar a la unidad con la Iglesia universal.

Los cuatro obispos son los mismos que ya antes bloquearon el financiamiento para esta controvertida entidad: el Cardenal Rainer Maria Woelki, Arzobispo de Colonia; Mons. Gregor Maria Hanke, Obispo de Eichstätt; Mons. Stefan Oster, Obispo de Passau; y Mons. Rudolf Voderholzer, Obispo de Ratisbona.

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En una declaración conjunta, publicada el 24 de abril, los cuatro obispos confirmaron que no serán parte de un comité encargado de establecer un “consejo sinodal, ya que esto entraría en conflicto con la constitución sacramental de la Iglesia”.

Los cuatro obispos también rechazaron la opinión de que la Conferencia Episcopal Alemana podría crear legalmente un “comité sinodal”, si cuatro de sus miembros no apoyaban al comité.

Ante las diversas intervenciones del Vaticano contra el proceso alemán, los obispos indicaron el miércoles que, en su lugar, buscarían que el Sínodo de los Obispos de Roma señalara el camino hacia “una Iglesia más sinodal [en Alemania] en unidad con la Iglesia universal.

Advirtiendo de la amenaza de un nuevo cisma en Alemania, el Vaticano intervino en julio de 2022 contra los planes de un concilio sinodal alemán.

En enero de 2023, Roma afirmó “que ni el Camino Sinodal, ni ningún organismo establecido por él, ni ninguna conferencia episcopal tiene competencia para establecer el ‘concilio sinodal’ a nivel nacional, diocesano o parroquial”. El presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, Mons. Georg Bätzing, inmediatamente rechazó la advertencia.

Mientras tanto, los organizadores del Camino Sinodal han seguido con sus planes de establecer un comité sinodal: el lunes 22 de abril, los obispos diocesanos alemanes aprobaron los estatutos para un comité sinodal.

Es un avance significativo: inicialmente se esperaba que los prelados alemanes votaran los estatutos de un comité preparatorio durante su asamblea plenaria de febrero.

Sin embargo, el voto se suspendió tras otra intervención del Vaticano.

Luego de una reunión realizada en marzo, en la que “se identificaron diferencias y puntos de acuerdo”, el Vaticano y los partidarios del Camino Sinodal anunciaron que trabajarían juntos para resolver las cuestiones.

Considerando que los obispos ya han adoptado los estatutos para un comité sinodal y que la organización laica ZdK ya los aprobó el 25 de noviembre de 2023 —pese a las advertencias anteriores de Roma sobre el riesgo de un nuevo cisma alemán—, no es claro cómo responderá el Vaticano, o si lo hará.

Según un informe anterior del portal oficial de la Iglesia en Alemania, katholisch.de, el comité sinodal volverá a reunirse en junio para debatir los planes.

El Camino Sinodal (Synodaler Weg) no es un sínodo, sino un evento muy controvertido diseñado para presionar a la Iglesia, como ya ha admitido uno de sus fundadores.

El proceso alemán, que costó varios millones de dólares, no sólo pretende establecer un consejo sinodal permanente: Los delegados también aprobaron varias resoluciones para cambiar las prácticas de la Iglesia basadas en la ideología transgénero.

También han apoyado la ordenación sacerdotal de mujeres, la bendición de parejas del mismo sexo, así como cambios en la enseñanza de la Iglesia sobre la moralidad de los actos sexuales.

Traducido y adaptado por el equipo de ACI Prensa. Publicado originalmente en CNA