5 de febrero de 2026 Donar
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Reliquia del protomártir San Felipe de Jesús estrena lugar especial en la Catedral de la Ciudad de México

Reliquia de San Felipe de Jesús en la Catedral Metropolitana de la Arquidiócesis Primada de México, este 5 de febrero./ Crédito: Catedral Metropolitana de la Arquidiócesis Primada de México.

La reliquia del protomártir mexicano San Felipe de Jesús tiene desde este jueves 5 de febrero, día de su fiesta, un nuevo lugar de honor: una columna de alabastro dentro de la capilla dedicada al santo en la Catedral Metropolitana de Ciudad de México.

Este 5 de enero, en la catedral capitalina la reliquia fue llevada en procesión, y su nueva columna fue bendecida. La Misa para la ocasión fue presidida por Mons. Francisco Javier Acero, Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis Primada de México.

Mons. Francisco Javier Acero, Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis Primada de México, contempla la reliquia de San Felipe de Jesús en la Catedral de Ciudad de México, este 5 de febrero de 2026. Crédito: Catedral Metropolitana de la Arquidiócesis Primada de México.

Los devotos del santo mártir también pudieron acceder a la pila bautismal en la que San Felipe de Jesús recibió el primer sacramento, y recogieron de ahí agua bendita colocada especialmente para la ocasión.

Entrevistado por ACI Prensa el martes 3 de febrero, el rector de la Catedral Metropolitana, P. José Antonio Carballo García, indicó que “la capilla de San Felipe es una de las catorce laterales que tiene la iglesia”, y cuenta con “un retablo magnífico” y “una escultura barroca muy bella”.

Esa capilla, recordó, alberga también un retablo dedicado a Santa Rosa de Lima y cobija los restos de Agustín de Iturbide, quien consiguió la independencia de México.

En esa misma capilla estará la reliquia sostenida por la nueva columna, en una posición especial “para la veneración de los fieles”.

Los símbolos en la columna

El P. Carballo García señaló que entre los símbolos que decoran la columna se encuentran higos y hojas de higuera, que se corresponden con una antigua tradición sobre San Felipe de Jesús.

Sobre una higuera seca que estaba plantada en la casa del santo, conocido por ser travieso durante su niñez, su nana decía que “cuando la higuera reverdezca (...) Felipillo será santo”, relató el rector de la Catedral de Ciudad de México. Se cuenta, recordó, que “a la hora de la muerte de San Felipe, en ese momento la higuera reverdeció”.

También se pueden ver en la columna que sostiene las reliquias imágenes de las lanzas que acabaron con la vida del santo mexicano. Además, están grabadas sus tres últimas palabras antes de morir: “¡Jesús, Jesús, Jesús!”.

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Aunque comparte que hay un número importante de devotos de San Felipe de Jesús en la capital mexicana, que llegan al templo especialmente en el día de su fiesta, “la intención es que se pueda generar una devoción mayor”, aseguró el rector de la Catedral Metropolitana de Ciudad de México.

Imagen de San Felipe de Jesús junto a su reliquia, en la Catedral Metropolitana de Ciudad de México, este 5 de febrero. Crédito: Catedral Metropolitana de la Arquidiócesis Primada de México.

¿Quién fue San Felipe de Jesús y por qué es considerado protomártir de México?

De padres españoles, San Felipe de Jesús nació en 1572 en la actual Ciudad de México, en lo que entonces se llamaba Nueva España. Al haber sido el primer mexicano asesinado por odio a la fe es considerado el primer mártir, o protomártir, de México.

Aunque desde adolescente se vio llamado por la vocación franciscana, no ingresó a la Orden de Frailes Menores hasta que llegó a Filipinas.

En un viaje de regreso a la Nueva España, donde iba a ser ordenado sacerdote, su embarcación naufragó y llegó a Japón. Ahí continuó su apostolado hasta que la persecución religiosa local alcanzó a los franciscanos y a los jesuitas en la región.

Así fue que San Felipe de Jesús y otros 25 católicos, entre ellos sacerdotes y religiosos jesuitas y franciscanos, así como abundantes laicos, fueron martirizados en Nagasaki en cruces.

En su detallado relato de los hechos, titulado La colina de los mártires, Nagasaki, el jesuita Diego R. Yuki recuerda que colgados en una cruz los mártires rezaban, “convirtiendo sus cantos en plegarias”.

Sin embargo, San Felipe de Jesús “no podía gritar”, indica, pues el soporte para sus pies en la cruz, el sedile, “quedaba muy bajo y todo el cuerpo colgaba de la anilla del cuello”, por lo que el mexicano “se ahogaba”.

“Al darse cuenta de la situación, reunió sus últimas energías para pronunciar tres veces el nombre de Jesús”, asegura el jesuita.

Para que no “se prolongase aquella dolorosa agonía”, sus verdugos “cortaron con sus lanzas los sufrimientos del mártir mexicano. El cuerpo de Felipe se estremeció en la cruz y de su pecho abierto brotaron dos raudales de sangre”. Fue el primero en morir de los 26 asesinados el 5 de febrero de 1597.

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