Sacerdotes y disidentes pacíficos fueron citados el 23 de enero por el régimen cubano e interrogados durante varias horas, un hecho que ha sido calificado por un analista como un medio para “presionar y castigar” a quienes defienden el derecho a vivir en un país libre.
La denuncia fue hecha por la plataforma digital Cuba Trendings, que alertó que los sacerdotes Castor Álvarez Devesa y Alberto Reyes, de la Arquidiócesis de Camagüey, habían sido citados por la Seguridad del Estado “sin motivo declarado”. En ese momento, ambos estaban en un retiro espiritual con el resto del clero.
La plataforma también informó que ese día fueron detenidos en Pinar del Río Dagoberto Valdés Hernández y Yoandy Izquierdo Toledo, laicos católicos y miembros del Centro de Estudios Convivencia (CEC).
Tanto los presbíteros como los laicos son conocidos por manifestar abiertamente sus posiciones sobre la realidad cubana, la falta de libertad y la grave crisis económica que afecta a la isla.
Osvaldo Gallardo, escritor cubano y activista por la libertad religiosa, señaló que estos hechos coincidieron con los 28 años de la Misa que San Juan Pablo II celebró en Camagüey, en la que el Pontífice alentó a los cubanos a no dejar “para mañana el construir una sociedad nueva” y a “ser los protagonistas de su historia”.
Desde su cuenta de Facebook, denunció que “no se trata de hechos aislados ni administrativos”, sino “actos de intimidación política dirigidos contra sacerdotes y laicos que, desde la fe, la conciencia y el pensamiento cívico, han defendido la dignidad humana, la libertad y el derecho a una sociedad mejor”.