29 de enero de 2026 Donar
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La utilización de la tierra y la demografía como arma contra los cristianos en el Líbano 

Imagen referencial./ Crédito: Hiba Al Kallas / Shutterstock.

En los debates sobre los cristianos en Oriente Medio, la persecución suele entenderse en sus formas más visibles y dramáticas: creyentes a punta de pistola, iglesias incendiadas, mujeres secuestradas y familias obligadas a convertirse o huir. Esta es la realidad en varios países de la región. Sin embargo, en el Líbano, la situación es diferente. La existencia cristiana se pone en riesgo de maneras mucho más sutiles: mediante la utilización de la tierra y la demografía como arma. 

Hicham Bou Nassif, profesor asociado de relaciones internacionales y estudios de Oriente Medio en el Claremont McKenna College y fundador del Movimiento Federal del Líbano, declaró a ACIMENA que en las sociedades estructuradas en torno al conflicto étnico, “hay dos factores estructurales que pueden ayudarte o destruirte: la demografía y la geografía”.  

“Los cristianos ya han perdido su ventaja demográfica, y si ahora también pierden su ventaja geográfica —es decir, la propiedad de sus propias tierras—, estarán acabados en la política libanesa. Por eso lo que está sucediendo es peligroso”, señaló. 

Alarma persistente sobre las tierras cristianas 

La semana pasada, la Liga Maronita advirtió sobre lo que describió como un plan para comprar tierras en varios distritos. Enfatizó que la tierra no es simplemente una mercancía que se compra y se vende, sino parte integral de una identidad histórica y cultural profundamente arraigada que ha moldeado durante mucho tiempo la presencia cristiana en el tejido pluralista del Líbano. Alertó que cualquier venta incontrolada de terrenos, bajo cualquier pretexto, podría conducir a un peligroso desequilibrio demográfico y a la erosión de la presencia histórica, y exigió regulaciones legales para proteger la tierra y evitar transacciones imprudentes o sin un análisis riguroso. 

Este fenómeno no es nuevo ni representa un cambio repentino en el panorama libanés. La preocupación por la venta de tierras de propiedad cristiana se ha planteado durante años. Ya en 2007, la Unión Maronita Mundial emitió una declaración contra la venta de terrenos de propiedad de cristianos en varias regiones del país.  

La declaración acusó a Irán de comprar tierras a través de Hezbolá como parte de un proyecto más amplio destinado a establecer lo que describió como una entidad islámica iraní en el Líbano. En aquel momento, la Unión instó a los expatriados libaneses adinerados a establecer un fondo y tomar la iniciativa para comprar las tierras que se ofrecían en venta, para contrarrestar lo que consideraba un plan peligroso. 

Desde entonces, han resurgido preocupaciones similares, con observadores y grupos políticos advirtiendo que el proceso a menudo opera mediante mecanismos organizados y discretos, destinados a reconfigurar la demografía sin una confrontación abierta. También señalan que se usan métodos indirectos y opacos, incluyendo organizaciones fachada que operan bajo etiquetas sociales, educativas o benéficas. 

Acusaciones que apuntan a prácticas organizadas 

En los últimos meses, la atención se ha centrado en la Asociación Social Al-Kawthar, tras la circulación de documentos que alegan su participación en la adquisición de múltiples propiedades a lo largo de la costa de Chouf.  

Los registros oficiales muestran que la asociación se fundó en 2002, con objetivos declarados que incluían apoyo familiar, asistencia matrimonial y ayuda financiera para recién casados. Sin embargo, el escrutinio de sus fundadores y afiliados ha suscitado dudas. Entre sus miembros registrados se encuentra Ali Tajeddine, una destacada figura financiera e inmobiliaria vinculada a Hezbolá y sancionada por Estados Unidos.  

Según las designaciones del Tesoro estadounidense, Tajeddine y su hermano gestionaban una red comercial que abarcaba el Líbano y varios países africanos, utilizando entidades corporativas como "Tajco" para comprar y desarrollar bienes raíces en el Líbano en nombre del partido. 

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Más allá de las redes documentadas, han surgido preocupaciones similares a través de testimonios individuales. En un caso ampliamente citado, un agente inmobiliario describió una transacción fallida en la que un posible comprador se retiró tras enterarse de que la propiedad no colindaba directamente con una carretera. La insistencia en la proximidad levantó sospechas, sobre todo porque tales ubicaciones suelen evitarse en las compras residenciales o comerciales. El corredor declaró posteriormente que el comprador era de origen iraní y presuntamente actuaba en nombre de Hezbolá, lo que reforzó la preocupación de que algunas adquisiciones pudieran tener fines estratégicos en lugar de comerciales. 

También se han reportado prácticas similares en la región de Jezzine, donde se acusa a los corredores de emplear tácticas coercitivas para presionar a los propietarios a vender. En varios casos se informó que se compraron parcelas estratégicamente ubicadas para bloquear el acceso a las tierras agrícolas vecinas, dejando a los propietarios con pocas opciones: vender a precios muy reducidos o seguir dependiendo del control del corredor. 

Reclamaciones impugnadas y desafíos legales 

En varios casos, los observadores afirman que el problema va más allá de las compras impugnadas y se extiende a presuntas violaciones de los derechos de propiedad y los procedimientos legales. En el sur del Líbano han surgido informes de intentos de apropiación de tierras de residentes cristianos en aldeas como Jdeideh Marjayoun, Qlayaa y Borj el-Mlouk. 

Uno de los casos más resaltantes se da en Marjayoun, a orillas del río Litani. En declaraciones al periódico local Nidaa al-Watan, Rabih Rashed, alcalde de Jdeideh Marjayoun y terrateniente, declaró que la abogada Diaa Zbeibara, representante del Consejo Superior Islámico Chií, presentó objeciones en 2020, impugnando la legalidad de toda la propiedad.  

El alcalde Rashed afirmó que las familias poseen documentación legal que data de finales del siglo XIX y acusó que hay una presión política para bloquear un fallo a su favor.  

El caso se intensificó con el arresto de Moussa Moubarak, secretario principal del tribunal de tierras de Nabatieh, y Hussein Khreiss, empleado de la oficina catastral de Marjayoun. Fuentes judiciales citadas por Nidaa al-Watan afirman que ambos están acusados de falsificar mapas oficiales y manipular registros de tierras relacionados con Mazraat al-Jreineh y propiedades de la Iglesia, incluyendo las de la Arquidiócesis Católica Greco-Melquita y el Monasterio del Santísimo Salvador, utilizando un mapa falsificado que supuestamente data de 1931. 

Patrones de transformación territorial 

Sin embargo, uno de los casos más emblemáticos que ilustra cómo las disputas territoriales se entrelazan con el poder, la seguridad y la demografía es el de Lassa, una aldea montañosa en el distrito de Jbeil. Las tensiones comenzaron a principios del 2000, a medida que surgían demandas por tierras propiedad de la Iglesia. La disputa se intensificó en 2001, cuando un clérigo local ocupó una iglesia abandonada, a pesar de que los registros oficiales identificaban la estructura como tal. Episodios similares se produjeron en 2008 y de nuevo después de 2012, acompañados de invasiones de terrenos eclesiásticos y una creciente presión para resolver la disputa mediante acuerdos en lugar de recurrir a los tribunales. 

La instrumentalización de la tierra suele desarrollarse lentamente, mediante pequeños cambios acumulativos cuyo impacto solo se hace evidente con el tiempo. La evolución de los suburbios del sur de Beirut ofrece un ejemplo ilustrativo. Históricamente conocida como "Sahil al-Nassara" (la Costa Cristiana), la zona albergó a comunidades cristianas mucho antes de la creación del Gran Líbano en 1920. Con el paso de las décadas, la relocalización administrativa, la migración rural desde el sur y la Bekaa, y la absorción gradual de las aldeas costeras en la expansión suburbana de Beirut alteraron su tejido social.  

A mediados de la década de 1980, estas zonas quedaron bajo la denominación única de Dahieh. Esta transformación se aceleró cuando Hezbolá estableció la denominada "zona de seguridad" en Haret Hreik, lo que provocó el desplazamiento forzado de su población cristiana. A continuación, los cristianos desaparecieron casi por completo de los suburbios del sur. 

Un declive marcado por múltiples factores 

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Según un artículo publicado por el periódico Al Joumhourieh en 2024, en 1946 los cristianos poseían aproximadamente el 86 % de las tierras del Líbano, mientras que el resto de las comunidades en conjunto poseían el 14 %. Hoy en día, esa cifra se ha reducido a alrededor del 36 %, lo que significa que los cristianos han perdido aproximadamente la mitad de sus tierras en las últimas décadas. 

Bou Nassif destacó que, más allá de la compra directa de tierras, durante décadas se han utilizado diversos métodos para alterar la propiedad y el control del territorio. Estos incluyen la guerra civil, los conflictos étnicos, la limpieza étnica y los asesinatos políticos, así como la inhabitabilidad sistemática de partes del país mediante la violencia persistente.  

También mencionó los procesos de naturalización ilegítimos que han alterado el equilibrio demográfico. A continuación, señaló el uso de fondos ilícitos, en particular los ingresos provenientes del tráfico de captagon y otras redes de narcotráfico, para financiar la adquisición de tierras. 

La demografía como presión política 

La tierra no es la única herramienta mediante la cual se ejerce presión sobre los cristianos en el Líbano. La demografía también se utiliza cada vez más como argumento político. 

La estructura política del Líbano se basa en un delicado equilibrio confesional: representación parlamentaria equitativa entre cristianos y musulmanes, un presidente maronita, un primer ministro sunita y un presidente del Parlamento chiita. 

En los últimos días, este equilibrio ha sido objeto de nuevos ataques retóricos. Un periodista de un medio pro-Hezbolá publicó un artículo que citaba las cifras de votantes de 2025, que mostraban aproximadamente 2,7 millones de votantes musulmanes en comparación con 1,37 millones de votantes cristianos. El artículo cuestionaba la pertinencia de la representación parlamentaria equitativa a la luz de estas cifras, argumentando que el peso demográfico debería traducirse en una mayor influencia política y administrativa. El artículo desató controversia en redes sociales debido a la lógica empleada. 

En 2023, el primer ministro interino Najib Mikati declaró que los cristianos representaban solo el 19,4% de la población libanesa, una cifra ampliamente cuestionada y rechazada por los líderes cristianos, la Iglesia y los demógrafos. La declaración provocó reacciones negativas e indignación en los círculos cristianos, no solo porque la cifra se consideró inexacta, sino también por el contexto político en el que se elaboró.  

Si bien la cifra fue posteriormente cuestionada, desde entonces ha seguido circulando en acalorados debates sectarios, a menudo utilizados para provocar o marginar a los cristianos. Para muchos observadores, esto refleja una mentalidad peligrosa: una que enmarca la legitimidad política a través del dominio numérico y plantea implícitamente la cuestión de si la condición de mayoría debería traducirse en control sobre las minorías, o si dicha retórica indica un intento de erosionar el peso político y las protecciones históricamente otorgadas a los cristianos en el Líbano.  

Denuncias de marginación sistemática 

En una declaración conjunta, la ONG Labora, junto con los consejos de administración de las 13 iglesias cristianas del Líbano y representantes de los principales partidos políticos cristianos, advirtieron sobre lo que describieron como constantes violaciones del equilibrio confesional en las administraciones públicas. La declaración citó casos reiterados en varios ministerios, como Obras Públicas y Transporte, Salud y Trabajo, así como irregularidades en nombramientos y asignaciones temporales que han reducido progresivamente la representación cristiana en los niveles superiores. 

La declaración también señaló la ausencia de candidatos cristianos en las próximas elecciones de la Asociación de Empleados de la Administración Pública, expresando la profunda frustración entre los funcionarios cristianos restantes en medio de una marginación sistemática. Labora afirmó poseer documentación detallada de estas violaciones y advirtió que la continua erosión del equilibrio amenaza el modelo pluralista del Líbano y socava el principio de colaboración consagrado en la Constitución.  

Para los críticos, estos acontecimientos refuerzan el argumento de que la demografía se está convirtiendo en dominio institucional, no mediante cambios constitucionales formales, sino mediante prácticas acumulativas que erosionan la representación con el tiempo. 

Preguntas sobre la respuesta del liderazgo 

Al ser preguntado sobre la respuesta de la Iglesia y los líderes políticos cristianos, Bou Nassif expresó fuertes críticas. Afirmó que, en su evaluación, la Iglesia no ha tomado ninguna medida significativa para abordar el problema. 

Describió una profunda crisis en el comportamiento de la Iglesia, afirmando que bajo el actual patriarca esta crisis ha alcanzado su punto álgido. 

Según Bou Nassif, la misma evaluación se aplica a la élite política cristiana, la que, según él, tampoco está haciendo absolutamente nada. 

Publicado originalmente en ACI Mena. Traducido y adaptado por el equipo de ACI Prensa. 

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