La semana pasada comenzaron en el Vaticano las visitas ad limina Apostolorum, peregrinaciones oficiales a Roma que realizan todos los obispos del mundo, normalmente organizados por conferencias episcopales, para renovar su comunión con la Sede de Pedro.
La expresión ad limina Apostolorum procede del latín y significa “a los umbrales de los Apóstoles”. Durante estos días, los obispos visitan las tumbas de los apóstoles Pedro y Pablo, así como los distintos dicasterios del Vaticano, culminando la peregrinación con un encuentro con el Papa.
¿Cuándo se realizan?
Desde el punto de vista canónico, estas visitas deberían realizarse cada cinco años; sin embargo, en la práctica, suelen espaciarse cada siete u ocho años o incluso más, debido al elevado número de obispos y a diversas circunstancias. Entre ellas, la pandemia de la covid supuso un importante parón en el ritmo de las visitas, que también se suspenden durante los Años Jubilares.
El P. Miguel Silvestre, de la Obra de la Iglesia, tiene encomendada la misión de acoger a los prelados y facilitar, en la medida de lo posible, su estancia en la Ciudad Eterna. Se trata de un “cometido logístico” vivido con humildad, discreción y espíritu de servicio.