La Oficina del Trabajo de la Sede Apostólica (ULSA) rechazó que exista un malestar generalizado entre los empleados, tras la publicación de una encuesta interna de la Asociación de Empleados Laicos del Vaticano (ADLV) en la que se denunciaban desconfianza hacia los directivos y presuntos casos de acoso laboral en algunos entornos de trabajo en el Vaticano.
Al sondeo –del que emergieron datos preocupantes como falta de transparencia o casos de comportamientos vejatorios por parte de sus superiores– respondieron 250 personas, de las cuales el 80 % son miembros de la ADLV. La Santa Sede cuenta con unos 4.200 trabajadores, pero la gran mayoría no están afiliados a esta asociación.
En una entrevista concedida a Vatican News, el presidente de este organismo vaticano encargado de regular las relaciones laborales, Mon. Marco Sprizzi, aseguró que su despacho “tiene las puertas siempre abiertas”, y subrayó que su misión es garantizar que “no haya situaciones en las que se incumplan o se violen de alguna manera los derechos de los empleados”.
“No me parece que el descontento sea generalizado”, afirmó Mons. Sprizzi que contextualizó los resultados del sondeo al constatar que se trata de “una muestra muy pequeña, ya que afecta a menos del 5 % de los empleados”, que Vatican News estima en más de 6.000, incluyendo a jubilados Aun así, aseguró que incluso una sola queja debe ser tomada en serio. “Escuchamos a todos. Somos una estructura de diálogo”, subrayó.
Nuevos estatutos y mayor representatividad
El responsable de la ULSA recordó que el Papa León XIV aprobó en diciembre los nuevos Estatutos de la Oficina del Trabajo, que refuerzan su misión de unidad, representatividad y promoción de los derechos laborales, en línea con la doctrina social de la Iglesia.