El presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), Mons. Jesús González de Zárate, vivió horas de gran preocupación la noche del pasado sábado 3 de enero, cuando Estados Unidos lanzó una operación militar en Venezuela que incluyó bombardeos sobre instalaciones militares estratégicas y culminó con la captura del presidente Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores.
Ha pasado casi una semana pero “una lectura global de los acontecimientos del pasado sábado y sus consecuencias resulta difícil, porque cada día aparecen nuevas informaciones y van desarrollándose nuevas dinámicas en torno a estos hechos, lo que nos aconseja tener prudencia y paciencia”, asegura en conversación con ACI Prensa.
Admite que el modo de analizar las cosas el sábado en la mañana no fue el mismo que en la tarde, porque “surgieron muchos interrogantes” tras la rueda de prensa de Trump, en la que aseguró que su país gobernará Venezuela y descartó a la opositora María Corina Machado como líder.
“En la población surgen muchas interrogantes sobre el futuro inmediato”
Toda la comunidad católica vive ahora, como el resto del país, “una calma tensa”. “En la población surgen muchas interrogantes sobre el futuro inmediato”, asegura.
El día de la intervención militar, por la tarde, la gente se echó a la calle y a los supermercados para proveerse de insumos, pero desde el domingo “se ha ido retomando progresivamente el tránsito de vehículos y las actividades laborales”, asevera.