Hay quienes creen que ser católico y creer en la “reencarnación” puede ser compatible, pero ¿qué dice explícitamente la Iglesia Católica al respecto?

¿Qué es la reencarnación?

Proveniente de religiones orientales como el hinduismo y el budismo, la reencarnación es la creencia de que tras la muerte, el alma o espíritu humano volverá a encarnarse en un nuevo cuerpo. Dependiendo de la religión y del “comportamiento” que haya tenido cada persona, podría supuestamente reencarnarse en un animal o en otro ser humano.

¿Qué dice la Iglesia Católica sobre la reencarnación?

La enseñanza de la Iglesia se encuentra contenida en el Catecismo, en el cual explícitamente se dice: “No hay ‘reencarnación’ después de la muerte”.

En su numeral 1013, el Catecismo de la Iglesia Católica explica que “la muerte es el fin de la peregrinación terrena del hombre, del tiempo de gracia y de misericordia que Dios le ofrece para realizar su vida terrena según el designio divino y para decidir su último destino”.

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“Cuando ha tenido fin ‘el único curso de nuestra vida terrena’, ya no volveremos a otras vidas terrenas”, añade, citando a la Carta a los hebreos: "Está establecido que los hombres mueran una sola vez".

Lejos de “reencarnarnos”, los cristianos creemos que “así como Cristo ha resucitado y vive para siempre, todos nosotros resucitaremos en el último día”.

¿Qué es la resurrección?

El Catecismo de la Iglesia Católica señala que “en la muerte, separación del alma y el cuerpo, el cuerpo del hombre cae en la corrupción, mientras que su alma va al encuentro con Dios, en espera de reunirse con su cuerpo glorificado”.

“Dios en su omnipotencia dará definitivamente a nuestros cuerpos la vida incorruptible uniéndolos a nuestras almas, por la virtud de la Resurrección de Jesús”.

“¿Quién resucitará? Todos los hombres que han muerto: ‘los que hayan hecho el bien resucitarán para la vida, y los que hayan hecho el mal, para la condenación’”, precisa.

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Los católicos, subraya el Catecismo, “creemos firmemente, y así lo esperamos, que del mismo modo que Cristo ha resucitado verdaderamente de entre los muertos, y que vive para siempre, igualmente los justos después de su muerte vivirán para siempre con Cristo resucitado y que Él los resucitará en el último día”. “Como la suya, nuestra resurrección será obra de la Santísima Trinidad”, añade.