9 de abril de 2022 - 12:01 AM | ÚLTIMA ACTUALIZACIÓN 11 de abril de 2022 10:29 am

Cada 09 de abril recordamos a Santa Casilda de Toledo, princesa árabe convertida al cristianismo

Redacción ACI Prensa

Hoy, 9 de abril, se recuerda a la princesa árabe que se convirtió del islam al cristianismo y alcanzó la santidad, movida por el ideal de la caridad cristiana. Se trata de Santa Casilda de Toledo, cuyo nombre, “Casilda”, significa “poesía” o “arte” en árabe. Fue precisamente un artista, el gran pintor español Francisco de Zurbarán, quien inmortalizó su belleza en uno de sus cuadros.

Santa Casilda nació a inicios del s. XI en los territorios de la antigua Hispania -hoy España- en ese entonces invadida por los árabes provenientes del norte de África. Fue hija de Al-Mamún, emir (suerte de príncipe musulmán) de Toledo, hombre conocido por su crueldad contra los cristianos y por haber hecho de sus dominios uno de los principales centros culturales del al-Andalus (nombre que los árabes le dieron a la península ibérica durante los siglos de la ocupación).

Del Corán a la Biblia

Casilda fue una mujer de carácter fuerte, de inmenso valor y generosidad. Según el Martirologio Romano, “ayudó con misericordia a los cristianos detenidos en la cárcel y después, ya cristiana, vivió como eremita”. No hay certeza completa sobre el año de su nacimiento. Se cree que pudo haber nacido en el año 1007, mientras otros fechan el 1025. A la edad de cinco años empezó a aprender el Corán de memoria, con el que todo niño musulmán aprendía a leer y escribir.

Sin embargo, es muy probable que su madre fuera cristiana y que su educación fuera encargada a hombres sabios, conocedores de las culturas antiguas, situación que provocó en ella dudas y conflictos internos. Es también factible que esos cuestionamientos fuesen resueltos al amparo de la fe de su madre.

Convertida visitando la cárcel

Antes de su conversión definitiva, Casilda ya había dado muestras de ser una princesa piadosa que buscaba llevar consuelo material y espiritual a los prisioneros de los calabozos de su padre, Al-Mamún. Casilda visitaba las celdas y mazmorras llevando alimentos y medicinas escondidas en sus ropas. Muchos de los prisioneros eran sacerdotes y monjes, por lo que a través de ellos pudo conocer a Cristo. Con seguridad, de manos de alguno de ellos recibió el bautismo.

El bouquet de rosas

Según la tradición, cuando llegaron a su padre los rumores de que Casilda visitaba las mazmorras -lo cual le estaba absolutamente prohibido-, este decidió sorprenderla y comprobar su falta. Un día Al-Mamún interceptó a su hija en el camino llevando algo entre sus ropas -Casilda tenía comida para los reos-, y le preguntó qué era aquel bulto. Ella respondió: “¡Son Rosas!” De inmediato, el emir pidió que se las mostrara, y ella, al extender su falda, dejó caer milagrosamente un atado de rosas rojas, provocando la confusión de su padre.

La cura de todo mal

Tiempo después, la princesa empezó a padecer de flujos de sangre, una afección que los médicos no pudieron curar. En los calabozos, uno de los prisioneros le hizo una sugerencia inusual: bañarse en los lagos cercanos al monasterio de San Vicente, en las tierras de La Bureba, en Briviesca (Reino de Castilla). Al-Mamún, por su lado, se había convencido de que la enfermedad de su hija no tenía cura. Aun así aceptó preparar el viaje de su hija, quien saldría acompañada de la comitiva real, entre quienes había cristianos en secreto.

Cuando Casilda llegó a los lagos y se bañó en ellos, sanó inmediatamente. Y, allí mismo, pidió el bautismo, se confirmó y recibió por primera vez la Sagrada Eucaristía.

Tras lo ocurrido, la princesa decidió entregar su vida a Cristo, preservarse virgen y pasar el resto de sus días en oración y penitencia. Además, entregó la dote que le correspondía a la Iglesia y los pobres.

Casilda murió como eremita en 1075, en San Vicente, región de Castilla. Era ya una anciana. Sus restos fueron sepultados en la ermita que ella misma construyó y hoy se conservan en el santuario que lleva su nombre, ubicado en Burgos (España).

A Santa Casilda de Toledo se le han atribuido incontables milagros, muchos de ellos relacionados con casos de esterilidad o con afecciones ginecológicas.

Etiquetas: España, reinas y princesas católicas, santoral, Toledo, santas

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