17 de marzo de 2022 - 12:01 AM | ÚLTIMA ACTUALIZACIÓN 17 de marzo de 2022 11:45 am

Hoy celebramos a San Patricio, el ateo que se convirtió en patrono de Irlanda

Redacción ACI Prensa

Hoy, 17 de marzo, la Iglesia celebra la fiesta de San Patricio, obispo, misionero y patrono de Irlanda. El patronazgo de Irlanda lo ostenta junto a Santa Brígida y San Columba.

San Patricio es considerado tradicionalmente como aquel que introdujo el cristianismo en Irlanda en los tiempos de la expansión del Evangelio en la Europa Insular.

Ciertamente, el cristianismo había arribado años antes a la isla, pero no fue hasta la llegada de Patricio que el mensaje de Cristo pudo difundirse ampliamente y echar raíces en la cultura. Por eso, la historia ha denominado a San Patricio como “el apóstol de Irlanda”.

Esclavitudes

San Patricio nació en Britania (hoy Gran Bretaña) alrededor del año 385. Su padre fue cristiano y ejerció el diaconado. Siendo muy joven su casa fue saqueada por unos delincuentes que se lo llevaron rumbo a la isla de Irlanda, donde fue vendido y trabajó en condición de esclavo. Durante seis años, Patricio prácticamente vivió a la intemperie, cuidando ovejas, hasta que pudo escapar y regresar a casa.

Después de haber recobrado su libertad, inició el camino espiritual que lo conduciría al sacerdocio y, posteriormente, en la madurez, a ser ordenado obispo de las tierras en las que fue esclavizado. Solo gracias a aquellos amargos años Patricio pudo reencontrarse con su fe -o conocerla de veras- puesto que no había guardado nada de lo que le fue enseñado, al punto que él mismo escribe en sus Confesiones: “Yo no creía en el Dios verdadero”. Sin embargo, Dios tocaría su corazón y lo rescataría de las pesadas cadenas que aprisionaban su alma: “Yo era como una piedra en una profunda mina; y Aquel que es poderoso vino, y en su misericordia, me levantó y me puso sobre una pared”.

De Britania se traslada a las Galias (hoy Francia) donde empieza a profundizar en la fe cristiana. Allí es ordenado sacerdote por San Germán de Auxerre. Tras una visión decide deshacerse de sus propiedades y enrumbar a Irlanda, donde entendía que Dios lo mandaba a evangelizar. El número de cristianos en esa isla iba en aumento, y el Papa tomó la decisión de nombrar un obispo para atender a la creciente comunidad. Sin embargo, el designado para ocupar la sede episcopal fallece repentinamente y el cargo recae en Patricio.

Ya en Irlanda como obispo, San Patricio se enfrentó a los druidas, paganos que controlaban políticamente el territorio insular, y también a los pelagianos, herejes que por ese entonces confundían a los fieles. San Patricio, en un contexto tan difícil como ese, nunca cesó en el esfuerzo por lograr la unidad doctrinal de los católicos, mientras extendía el cristianismo y su cultura por Irlanda, construyendo abadías y más templos.

Una simple hoja de trébol

Tradicionalmente se dice que usó el ‘shamrock’ (Trifolium dubium) -el trébol de tres puntas- para explicar la naturaleza divina. San Patricio solía usar esta hoja para acercar a sus oyentes a la Trinidad, haciendo una analogía entre las tres puntas de la hoja de trébol y las tres personas divinas, distintas y distinguibles, pero que componen una sola realidad. Esto equivale, trinitariamente hablando, a Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo, tres personas y un solo Dios verdadero. Hoy el shamrock es el símbolo de Irlanda.

El fuego que nunca se apaga

Se dice que un Sábado Santo, cuando San Patricio encendió el fuego de la Vigilia Pascual, un grupo de druidas irrumpió en la liturgia e intentó apagar la fogata, sin tener éxito. Entonces uno de ellos, mientras era expulsado del lugar, exclamó con pesar: "El fuego de la religión que Patricio ha encendido, se extenderá por toda la isla". Era un lamento, un vaticinio de que el fuego arrasaría con Irlanda y produciría su destrucción. Con el tiempo aquella queja se tornó en profecía, pero en el sentido opuesto: el fuego, símbolo de la luz de Cristo, se extendería efectivamente, pero para encender el corazón de los irlandeses con el amor a Dios.

No hay Iglesia sin buenos sacerdotes

Una de las mayores preocupaciones del santo fue la formación de un clero local. Dios bendijo su celo pastoral atrayendo a muchos hombres al sacerdocio. El florecimiento de las vocaciones permitió que la Iglesia se organizara con solidez, lo forzó la presencia de más obispos.

San Patricio influyó positivamente en la reforma de las leyes civiles de Irlanda a través de principios propios de la moral católica. Entre otras cosas, el reconocimiento de aquel legado es indispensable para valorar la contribución de este santo, como de la Iglesia en general, en la formación de la nación irlandesa y del espíritu británico.

Al final de su vida, San Patricio escribió sus “Confesiones” -citadas más arriba-, obra autobiográfica en la que plasmó sus memorias, tanto las vicisitudes que tuvo como pastor como su sentir sobre el crecimiento del Pueblo de Dios en Britania.

San Patricio fue convocado a la Casa del Padre el año 461 y fue sepultado en Saul, región de Stragford Lough, lugar en donde mandó edificar la primera iglesia.

El día de San Patricio

La devoción por San Patricio se ha extendido por todo el mundo, de manera particular en los países de habla inglesa, gracias a la presencia de la inmigración proveniente de Irlanda. En los lugares donde hay comunidades de irlandeses, se acostumbra celebrar con decoraciones y vestimentas de color verde -el color nacional- y se organizan marchas o desfiles que aglutinan no solo a los devotos sino a personas de todas las razas, credos y culturas, como es el caso de la celebración que se lleva a cabo en la ciudad de Nueva York (Estados Unidos).

Allí, por ejemplo, una de las tradiciones más antiguas es el desfile por el día de San Patricio (“St. Patrick 's Day''), que data desde tiempos coloniales. En sus inicios, el desfile era protagonizado por los irlandeses que formaban parte del ejército británico, quienes solían vestirse de verde y entonaban canciones típicas al son de las gaitas. Ese espíritu ha permanecido en el tiempo y hoy dicho desfile es una de las celebraciones más grandes de la ciudad estadounidense. El color representativo sigue siendo el verde y los participantes -en su mayoría locales- pasan frente a la Catedral de San Patricio.

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Etiquetas: Santos, Irlanda, Ateos Convertidos, Nueva York, santoral

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