Como cada 22 de febrero, la Iglesia Católica celebra la Fiesta de la Cátedra de San Pedro, una fecha donde se reconoce la autoridad del Apostol Pedro, el primer Papa, y de sus sucesores a lo largo de los siglos.  

Celebración en la Basílica de San Pedro 

Al entrar en la gran Basílica de San Pedro, es lo primero que llama la atención. Se trata de la sede de San Pedro, el trono tallado por Gian Lorenzo Bernini a mediados del siglo XVII. 

Esta obra se encuentra en el presbiterio de la basílica y suele ser el primer lugar al que los fieles dirigen su mirada. El trono se apoya sobre cuatro grandes estatuas de bronce que representan a cuatro Padres de la Iglesia: San Agustín, San Ambrosio, San Anastasio y San Juan Crisóstomo. 

Daniel Ibáñez/ACI Prensa

Foto: Daniel Ibáñez/ ACI Prensa

Más en Vaticano

En la parte superior del trono se encuentra un sol de alabastro dorado rodeado de ángeles que enmarca una vidriera en la que está representada una paloma, símbolo del Espíritu Santo. Se trata de la única vidriera coloreada de toda la Basílica de San Pedro. 

Con motivo de la Fiesta de la Cátedra de San Pedro, desde la mañana hasta el atardecer se celebra la Santa Misa sin descanso en este altar, iluminado por numerosas velas que permanecen encendidas durante todo el día. 

 

 

(El artículo continúa después)

Estatua de San Pedro 

Son muy pocas las obras de bronce de origen medieval que se conservan en la ciudad de Roma. Una de ellas es la estatua de San Pedro que se encuentra en la parte derecha de la nave central de la basílica. 

Esta estatua muestra al Apóstol San Pedro con un rostro sereno. En su mano izquierda sostiene las llaves de la Iglesia y con la derecha hace un gesto de bendición. 

Cada 22 de febrero, esta estatua realizada por el escultor Arnolfo di Cambio se reviste de Papa, algo que solamente se vuelve a ocurrir el 29 de junio, el día de los Santos Pedro y Pablo. 

Existe una tradición que consiste en tocar o besar el pie derecho de la estatua como señal de fidelidad al Papa, aunque desde hace algunos años solamente se permite rezar frente a ella desde unos metros de distancia.  

Esta costumbre se remonta a la época del Papa Pío IX, quien concedió una indulgencia especial a quienes tocaran o besaran el pie de la estatua. Además, la tradición popular afirma que en el año 1725 un soldado polaco que tenía la pierna paralizada se curó milagrosamente tras tocar el pie del Apóstol. Testigo del milagro fue Prospero Lorenzo Lambertini, futuro Benedicto XIV, quien por aquel entonces era canónigo de la basílica. 

En la festividad de la Cátedra de San Pedro sus pies se esconden bajo un hábito de color púrpura y dorado y en su cabeza se coloca una gran corona. 

Daniel Ibáñez/ ACI Prensa

Foto: Daniel Ibáñez/ ACI Prensa

Sobre esta piedra edificaré mi Iglesia 

El Evangelio de hoy nos recuerda las palabras que Jesús dijo a Simón Pedro: “Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del inframundo no prevalecerán contra ella. Te daré las llaves del reino de los cielos. Todo lo que ates en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desates en la tierra será desatado en el cielo (Mt 16,13-19)”. 

El Papa Francisco reflexionó acerca de estas palabras y explicó que “Jesús nos pide a cada uno de nosotros, como primeros discípulos, la escucha interior de la voz del Padre y la consonancia con lo que la Iglesia, reunida en torno a Pedro, continúa proclamando”. 

“Se trata de entender quién es para nosotros Cristo: si Él es el centro de nuestra vida, si Él es el fin de todo nuestro compromiso en la Iglesia, de nuestro compromiso en la sociedad. ¿Quién es Jesús para mí? Quién es Jesucristo para ti, para ti, para ti… Una respuesta que nosotros debemos dar cada día”, subrayó el Papa Francisco.